El Fogón de la Editora

PENSAR EN GRANDE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Cuando la más alta dirigencia estatal de la Florida se mofa del relajo al cual se presta la Casa Blanca para maquillar a la dictadura en Venezuela, es porque la Administración Biden/Harris tocó fondo. Y todo indica, por cierto, que “eso” no le importa ni un poquito.

Luego de haber tratado a las terribles y multitudinarias protestas del pueblo cubano con la más criminal de las indiferencias, no se puede esperar mucha empatía en materia de libertades y democracia de la actual política exterior norteamericana, para con cualquier país en peligro.

No creo ser la única que sospecha que el compromiso de empujar la recuperación de las libertades en nuestro país por la actual administración Federal es puro cuento.

Tampoco creo ser la única que cree que el esfuerzo para con la democracia robada en Venezuela ha sido cambalachado, desde el Departamento de Estado, por unos cuantos barriles de petróleo.

Somos muchos, muchísimos, quienes miramos con preocupación cómo se derrite la política exterior de Norteamérica, mientras esta cede y cede, complace y complace a países como China, Irán y hasta a Rusia.

Desde un relajamiento en las sanciones en contra del peligrosísimo régimen de Norcorea, pasando por una suerte de renovación de amistad con la NARCOCRACIA en Venezuela y con la tiranía de La Habana, la administración Biden está haciendo todo lo posible para que el mundo se termine de echar a perder.

Por eso, acá, en Norteamérica, no es solo pedir para que los venezolanos en este país cuenten con la residencia permanente. Acá, en Norteamérica, hay que exigirle al gobierno Federal que sea serio con el asunto Venezuela.

Pedir para unos pocos no vale. Pedir para muchos es nuestra obligación como venezolanos.

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