El Personaje de VRI

Periodista, analista político y actor Carlos Garín, un luchador por la libertad de Cuba que quiere llegar al Congreso de USA

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us

Este espacio es una ventana para introducirnos en el quehacer de nuestros invitados. Hurgar, si cabe la posibilidad, en el alma del ser humano que ha accedido a ser entrevistado, llegar a ese punto en el cual simplemente termina poniendo el corazón sobre la mesa, para que queden al descubierto los sentimientos, es decir, lo más genuino que todos guardamos dentro.

En radio, prensa, televisión y redes sociales siempre escuchamos sobre los hermanos cubanos que escapan de su isla arriesgando la vida en ese mar salvaje que los rodea, pero sus ansias de libertad, de lograr una mejor vida para sí mismos y sus familias hace que desechen todo llamado a la preservación de la integridad física para lanzarse a travesías que muchas veces terminan siendo mortales. Es cierto que sabemos de estas historias dolorosas, pero muy pocas veces se nos da la oportunidad de estar en contacto con uno de estos corajudos migrantes dispuestos a todo con tal de no padecer más las atrocidades de un viciado régimen comunista que solo produce infelicidad y carencias a quienes lo padecen.

A continuación les traemos el relato de uno de estos valientes que dijo “ya no más” y decidió que su vida debía dar un vuelco, pero pagó un alto precio, mucho sufrimiento para coronar con éxito su “sueño americano”. Una historia de coraje, dignidad y aguante que conmueve y nos demuestra hasta qué punto puede llegar un brutal sistema de gobierno para mantener prisioneros a los ciudadanos con tal de no ceder ni un ápice de poder.

La historia de valentía de Carlos Garín

El periodista, analista político y actor Carlos Garín es un personaje reconocido en la Florida, un luchador social que actualmente se postula como candidato al Congreso Federal de USA por el Distrito 28. Tiene 38 años de carrera artística con de 34 telenovelas y series, 15 largometrajes, varios cortos, shows de entrevistas y noticieros en radio y TV a nivel internacional.

Carlos Garín nació en Cuba, donde estudió artes escénicas y Marketing en el programa de la ONU para el Desarrollo; más tarde ingresa a la carrera de Comunicación Social, la cual culmina con éxito. Ha sido catedrático en prestigiosas universidades, incluido el Miami Dade College y el Instituto Superior de TV en Ecuador.

Pero por encima toda su trayectoria profesional y académica destaca el ser un denodado luchador anticomunista desde su natal Cuba, donde sufrió acoso y presiones inhumanas por su ideario que lo llevaron a prisión, bajo interrogatorios de alto rigor y torturas físicas y psicológicas.

“Nacer en Cuba fue una bendición. En mi familia había una filosofía: ‘Cada quien tenía el derecho a decidir por si solo’. Esto iba en contra de la revolución, que siempre pretendió involucrar preceptos marxistas-leninistas.

Siempre los rechacé, pertenezco a la primera generación nacida en medio de la revolución, la generación incierta según el gobierno, con su insostenible concepto del ‘hombre nuevo’, así arranca el coloquio Garín, dejando claro que la falsificación de la realidad de la dictadura cubana de los Castros nunca lo envolvió.

“Mi familia siempre contó con recursos para sostenernos, nuca tuvimos carencias en medio de la tragedia que implicaba el régimen para Cuba. Desde mi propio espacio me cuestionaba la diferencia entre ideología y realidad y el forzado paralelismo que intentaban establecer entre el líder de la revolución y las cosas positivas, lo cual era imposible. Esto yo lo observaba pero no lo asumía, porque mis padres nos impulsaban a la libre formación. En mi familia existía un capital intelectual que jamás fue vulnerado”, señala con orgullo el activista político.

“Esta inconformidad frente al sistema político me llevó a visitar las iglesias y buscar la verdad más allá de lo que ofrecía el régimen, cuestión que era mal vista por la dictadura. Yo solo quería descubrir lo que tenían dentro y comencé a visitar las que estaban alrededor de la calle Reina en La Habana.
Nada más entrar sentí un sobrecogimiento enorme, mucha paz. Pero por otra parte, también sentía una gran preocupación acerca de quién pudo haberme visto entrar, que pudiera denunciarme. Quede extasiado con la belleza de los vitrales y los espacios. Con estos sentimientos tan fuertes embargándome, empecé a descubrir a Dios”, una vez más el joven Carlos Garín se enfrentaba internamente al régimen que oprime a su terruño.

Me había convertido de hecho en un anticomunista. Era un capitalista teórico”. De este episodio sale bien librado porque el padre, un militar, un funcionario del gobierno, intercede para salvar a su hijo de un castigo mayor, aunque no pudo evitar que lo degradaran con deshonor de la Academia.

Pero el camino del joven Carlos Garín continúa por nuevas sendas más acordes a su búsqueda y apuesta por las artes escénicas.

Estaba convencido de que el sistema estaba mal y encontré mi tabla de salvación en el teatro, que me deslumbró, encuentre una capacidad de tolerancia hacia lo diferente que no sabía que habitaba en mí, experimenté una toma de consciencia que me conmovió”.

Casi al mismo tiempo se topó con los estudios de Marketing del Pnud: ¿Marketing en una sociedad comunista?

“Iniciamos 18 el curso, provenientes de todo el país, la idea del régimen era preparar a sus gerentes del sistema turístico decadente, o sea enseñar capitalismo a sus dirigentes, solo 9 finalizamos. Tiempo después de nosotros creamos una organización para desarrollar planes sociales y preparar a los ciudadanos para mercadear sus emprendimientos”, El Club Marketing Aplicado, que llegó a tener más de un millón de afiliados en el país, una empresa arriesgada, que representó un peligro para el régimen.
“La consigna era poco esperanzadora en Cuba: Enseñar a la gente consumismo. La estrategia, utilizar infraestructuras del gobierno que poco a poco restauramos con el aporte del costo de los cursos por los alumnos. Marketing aplicado, publicidad, relaciones públicas, investigación de marcado, etc., todo lo necesario para construir el capitalismo. Demostrábamos que el socialismo no sirve. La gente pagaba 35 pesos cubanos y recibía a cambio una educación para crecer, para el futuro. Cuando probaban el curso introductorio, recibías las herramientas para crear y eso entusiasmó a los participantes, repentinamente empezamos a tener centros en todo el país, centros que a la vez eran restaurados con el mismo dinero proveniente de los cursos, era un acto contrarrevolucionario: Formábamos a la gente en una materia completamente distinta, por lo que aquellos centros empezaron a tener luz, pizarras, pupitres, y todos empezaron a notar el cambio. Todos estaban contentos. No era otra cosa que capitalismo funcionando a plenitud debajo de las narices de la revolución. Era una base para la inducción ideológica”.

“Los proyectos de fin de curso se llevaban a cabo de manera clandestina. Se preparaba todo: las etiquetas, la imagen, la distribución, y se presentaba como emprendimiento social, cuando en realidad era una iniciativa de carácter privado, un intento de economía privada. Los alumnos pedían más cursos. Por supuesto que no tardó en aparecer la seguridad del estado pidiendo explicaciones y hubo que desaparecer todo y a nosotros no nos quedó más remedio que pasar íntegramente a la clandestinidad.
Comenzó la persecución y pronto fui detenido por presuntas actividades contrarrevolucionarias. Tuve miedo. Las detenciones se daban en cualquier momento y constantemente. Me detenían un viernes y me liberaban un lunes, así por unas 17 veces consecutivas, estaban creándome un expediente policial.
Alguien habló de lo que se dictaba en las clases, algo no les cuadraba», concluye decepcionado Carlos Garín.

«Por la presión, decidí que tenía que irme del país, no podía soportar más esa ideología fallida. Había que denunciar al régimen cubano. El comunismo de Cuba no era otra cosa que un sistema esclavista moderno”.

Arriesgando la vida

“Compramos dos llantas, un saco de yute, una malla de voleibol y una soga de 8 metros. Luego de planificarlo todo, un buen día le digo a mi amigo Alipio, que hoy vive en Homestead, que fuésemos a probar el proyecto de balsa en la Habana del este. Mis conocimientos como marino me daban aliento para asegurarme que lo podría lograr. Así, la prueba se convirtió en el viaje. Alipio no pudo avisarle a nadie”, recuerda sobre el intempestivo inicio de su viaje rumbo a la libertad nuestro entrevistado.

“Llevamos unos litros de agua y dextrosa para afrontar la travesía rumbo a Florida. A la tercera noche nos agarró una tormenta. La pasamos. Amaneció. Yo tenía un exceso de confianza. La moral muy alta. Pero Alipio estaba seguro de que nos íbamos a morir, se desmoronó y lo hizo tú mar decisiones erróneas. En la noche de aquel día se nos empieza a acercar un barco y Alipio se tira al agua para alcanzarlo…no tuvo éxito y en medio de la oscuridad de la noche y solo dirigiéndonos por el sonido de nuestras voces, pudimos reunirnos nuevamente. El siguiente día fue fatal para mí. Me di cuenta entonces que los pececitos me habían estado mordiendo los pies y me los habían destrozado poco a poco, pero nada me amilanaba, tenia los tobillos sanguinolentos y entumecidos pero con todo y eso solo quería seguir adelante”.

“Una horas después muy cerca se nosotros saltó un gran tiburón del agua, enorme, Alipio estaba al borde del colapso nervioso, empecé a darle conversación y pateamos con toda nuestras fuerzas para alejarnos de allí. Gracias a Dios el encuentro no tuvo consecuencias”.

Dos cuestiones permitían a Carlos y Alipio seguir adelante a pesar de la odisea: la dextrosa que mitigaba en parte el hambre y los conocimientos de navegación de nuestro entrevistado, pues le valían el sol y las estrellas para orientarse.

Pero repentinamente en la mañana del siguiente día entre la Florida y los atribulados balseros se interponía un guardacostas cubano.

La prisión

Carlos Garín nadaba con su improvisada balsa con un estuche tubular en los cuales había introducido documentos sobre túneles construidos por la dictadura para salvaguardarse en caso de una invasión y joyas para intentar mantenerse hasta lograr encontrar trabajo en la Florida. Cuando el guardacostas cubano se aproximó a los fugados, Carlos empezó a lanzar los planos al agua y también perdió las joyas. Desde la embarcación les gritaban que no tiraran nada al agua, acompañado de disparos de fusil de advertencia. Pero ya todo el contenido del estuche estaba desapareciendo en el mar. Muy pronto los soldados cubanos suben a Alipio a la nave, pero Carlos tuvo que ser ayudado, ya que fuera de la ingravidez del agua no pudo sostenerse en pie. Sus piernas estaban en carne viva.

Mientras estaban en cubierta del guardacostas, como una ironía del destino, Carlos y Alipio pudieron ver como un americano pasaba cerca en su lancha en un moto velero moviendo su mano al pasar, saludando…

Ya en la isla, los balseros son llevados a un hospital donde los atiende una enfermera. A quien los soldados le ordenan que se aleje de los prisioneros, pero ella con valentía (y a petición de auxilio de Garín) les espeta a los uniformados que debe ponerles un tratamiento debido a sus lamentables condiciones.

La enfermera es quien ahora da las órdenes y les indica a los soldados que salgan porque los detenidos deben descansar y estos le anotan un número de teléfono para que avise a las familias.

Muy pronto Carlos y Alipio son sacados del hospital y arrojados a un calabozo sin baño. Las piernas de Carlos requieren urgente de tratamiento. Tiene una fuerte infección que le produce una elevada fiebre.
Las autoridades solo quieren de parte de los prisioneros que confiesen que quería huir del país, lo cual era penado como traición a la patria con 5 años de prision, pero ellos afirmaban que estaban en alta mar después de la tormenta eléctrica de dias atrás que los perdió. Esto no convencía a los carceleros, pero las piernas de Carlos se han hinchado de manera espantosa. Las autoridades de la prisión deciden enviarlo de vuelta al hospital. Dada la gravedad estiman los doctores que en 72 horas tendrán que amputarlas si no es debidamente atendido.

No muy convencidos aceptan la versión que les aseguraban estos balseros: que no querían huir de Cuba y son puestos en libertad bajo vigilancia.

Carlos Garín después de su intento infructuoso de escapar de Cuba, arreció su lucha contra la oprobiosa dictadura cubana. Crean un grupo de 7 jóvenes que comienzan a pintar consignas en las paredes por toda la ciudad, arrojan hojas volantes en las calles, etc, cualquier medio era útil para denunciar las atrocidades del régimen, todo desde la clandestinidad.

Le venían siguiendo la pista, hasta que finalmente lo apresan en la Guinera, donde se escondía, el 13 de diciembre, víspera de su cumpleaños y después de pasarlo por varias estaciones de policía por más de 24 horas sin hacerle acta de detención, lo conducen a la lúgubre Villa Marita, sede de la seguridad del Estado, lo estaban desapareciendo.

Por los siguientes 6 meses nadie supo donde se encontraba.

Después fue trasladado a un centro especial de detención de alta seguridad llamado 100 y Aldabó donde le interrogaban acerca de las actividades subversivas en Cuba. 4317 era mi número de prisionero, estaba en el cuarto o quinto piso.

«Comenzaron con torturas psicologicas como cambiarte horarios de alimentación, cambiarte de celdas cada 15 o treinta minutos para no dejarte dormir, A la semana de este tratamiento, comenzaron los interrogatorios, preguntaban de todo relacionado con lo que hacíamos y mi pasado, además inverosímiles sobre asuntos que yo desconocía, siempre con un agente parado detrás me mi, que estaba sentado en una silla atornillada al piso, siempre dispuesto a pegarme. Un día, mese después me preguntaron si yo sabía algo de un hombre con un tiro en el pecho en un auto en la autopista y yo empecé a reír, si se puede llamar risa al sonido que Amelia de mi boca desfigurada por los golpes…
Un tiempo después, me dejaron por incorregible, cesaron las torturas y me pusieron en una celda con otro prisionero, fue genial, mi relación con mi compañero de celda (Juan) era muy buena. A veces por las noches el recluta de guardia me traía páginas de periódico que yo les leía y explicaba, los instruía también les contaba cosas que ellos no conocían, el guardia pegado a la la celda desde afuera y Juan sentado en el piso, descubrían un mundo. Me llamaba “El Profe”. Un buen día ya harto de mi confinamiento decidí iniciar una huelga de hambre. Me puse de acuerdo con Juan y le escribí un mensaje en el papel de una cajetilla de cigarros. Juan le dio el mensaje a su mujer que lo visitaba regularmente en el penal. Esos dos supuestos delincuentes salvaron mi vida”.

La mujer de Juan llama a la puerta de la madre de Carlos, quien era afín a la revolución cubana: “Buenos días señora” y la madre de Carlos le replica: “¡Señora no!, ¡compañera!”. Y la mujer de Juan le contesta: “No sé si señora o compañera, lo que sí sé es que su hijo le envía esto” y le pasa el papel de la caja de cigarrillos. La madre de Carlos se entera que su amada revolución ha mantenido secuestrado a su hijo por más de seis meses, sin darle señales de que estuviera vivo, a pesar de haberlo buscado por todo el país, incluso allí, en 100 y Aldabó.

A las 10 de la mañana del 17 de Mayo sacan a Juan de la celda que comparte con “El Profe” que lleva más de seis días de huelga de hambre. Más tarde como al medio día más o menos, antes de que pusieran el almuerzo en el piso de la celda, una voz llenaría el espacio del calabozo: “¡4317 recoja sus cosas!”.

Ecuador

“Mi madre me descubre demacrado, flaco y deforme. Estaba en una oficina a la que fui conducido. Allá me traen un papel, el acta de libertad, en el que dan la apariencia de que me habían detenido el día anterior,…‘Yo no voy a firmar eso’ y el el instructor policial le dice a mi madre: ‘Si no firma no lo puedo soltar’, a lo cual yo replico: ‘No lo puedo firmar porque no van a borrar mi vida’. El instructor me subraya: ‘Tú sabes que nada de lo que viviste aquí lo puedes contar’. Luego el tipo hizo todo tipo de artimañas: redactó un papel con lo que yo quería que dijera, pero debajo con papel carbón mantuvo el que reseñaba mi arresto como reciente. Yo firmé el de encima, no me traicioné a mí mismo”.

“Al salir de ahí me estaban esperando para trasladarme a Ecuador. Al final la última imagen que tengo de Cuba es la de mi hijo de 8 años mirando al avión. Ya más tarde en el avión, cuando habíamos dejado atrás el territorio cubano un hombre venezolano se me acercó con dos vasos de whiskey y me dijo: ‘¡Bienvenido a la libertad!’”.

Carlos Garín salió de Cuba a través de ACNUR, como refugiado político, hacia Ecuador en 1996, donde fue reconocido años después como Ciudadano de Honor, por su aporte a la cultura y la educación del país.

“En Ecuador hice teatro, cine y TV. También fui catedrático en algunas universidades. Me acogió como en mi casa. Allí desarrollé mi carrera histrionica pero también estudié Comunicación Social. Me formé como periodista.

Estados Unidos

En Estados Unidos Carlos Garín ha llevado su activismo político un paso más allá, optando a un escaño en el Congreso Federal.

“El gobierno comunista de USA está viciado de promiscuidad. Ha demostrado mucha audacia al robarse las elecciones de 2020. Por tanto, he decidido tomar acción como activista más allá de la información que venden como noticias. El tema es una lucha por la paz, la libertad, es una lucha por devolver a Dios a nuestro país. USA es la última frontera de la libertad, pero han fragmentado a su sociedad, creando minorías de conveniencia para poder manipular al pueblo.. No es verdad que estén discriminados, pero en nombre de eso han inyectado a la sociedad un liberalismo exacerbado. Estamos a punto de perderlo todo. Por eso es tiempo de que la gente salga a votar. Vivimos en eso que Trump llamó ‘el pantano’. La única forma de destruir a USA no es la vía militar, sino envenenando a su juventud y fragmentando a su sociedad. Por tanto, hay que llevar el gobierno a la gente, o mejor dicho la gente al gobierno, Hay que llevarles a la constitución y hacer que retorne la fe en las instituciones. Tenemos que erradicar la corrupción de este gobierno”.

“La desestructuración de la familia pasa por la agenda LGBTQ en las escuelas, a través de sus libros supuestamente didácticos, que inducen a la sexualidad desmedida y sin edad, junto a la inducción al homosexualismo y el transgenerismo . Los intereses más preciados de la sociedad no pueden ser sustituidos por intereses sexuales de una minoría”.

“Es necesario traer de vuelta el dinero que Biden ha regalado sin pedir permiso al pueblo americano. A este gobierno le gusta mucho quedar bien con la comunidad internacional, en detrimento de su propio pueblo. Mi objetivo en las elecciones que comienzan el 8 de agosto es que lleguemos al Congreso por el Distrito 28 de Florida, pero trabajaremos por todo USA. Y les pido que vayan a votar en persona, es vital que no nos roben las elecciones esta vez”.

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