La Columna de Pablo Medina

¡Pero esto se cobra!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Venezuela continúa rompiéndose en mil pedazos. Sigue sin electricidad y, el régimen y sus enchufados, se roban buena parte de la que queda para hacer minería de criptomonedas, como otro de los tantos negocios chuecos “hechos en revolución”. El país está sumergido por las lluvias de un nuevo invierno feroz. Sin embargo no hay agua corriente en casi ningún tubo dentro de Venezuela; pero la “noticia” consiste en el anuncio de primarias entre la oposición para el año que viene.

Para mí, no sé si para usted, estos zánganos de la oposición venezolana han confundido con muy mala fe, la recuperación de las libertades y de la calidad de vida secuestrada a las grandes mayorías de los venezolanos, con sus propios negocios electorales. Para ellos, que conviven sabroso con el régimen, la dignidad, y la vida miserable a la cual están condenados a llevar los venezolanos, solo se puede cambiar, o solo se puede volver a conseguir, a través elecciones.

¡Inédito! ¡Increíble! ¡Sin registros o antecedentes que se sepa en la historia humana! Inimaginable a la convocatoria, y sus posibilidades de éxito, de un referéndum revocatorio en contra de Adolfo Hitler en la Alemania totalmente contrala por los nazis, por ejemplo.

Aun así, nuestros infatigables “demócratas” de la oposición en Venezuela, se han gastado más de dos décadas en fracasos electorales, intentando lo que no se puede; enfrentando a un régimen salvaje, tramposo y muy pero muy corrompido, en eventos electorales siempre con resultados fraudulentos. Y, eso, eso lo saben y lo manejan perfectamente todos ellos.

La única variante en esta oportunidad, es que tanto la dictadura como los cuatro gatos dedicados al lucrativo negocio de la oposición en Venezuela, van apadrinados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica. No queda ya duda: ellos insisten en guardar algunas formas electorales de naturaleza cosmética para reiniciar, a punta de elecciones que sean como sean, las relaciones entre Washington y Caracas a todo petróleo.

O sea: de lado y lado, dentro del prostíbulo político venezolano, un pequeño grupo de hampones privilegiados le pasa por encima a todo el pueblo venezolano, a cuenta de guapos y apoyados. Amigos: ¡ESO SE COBRA!

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