El Fogón de la Editora

PESIMISMO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Hoy se reinician las clases en todos sus niveles y en toda Venezuela. Pero con el año nuevo, el régimen se trae puras cosas viejas. Bajos sueldos para los maestros y trabajadores de la educación, eliminación de la poca seguridad social que aún les queda a quienes conforman el gremio y mucho desánimo. Pero, en especial, el mantenimiento de una currícula escolar muy estúpida y de muy baja sustancia útil para los niños y jóvenes de hoy, que todo indica serán los grandes ignorantes y emigrantes del mañana.

El trato salarial despiadado del régimen y unas cada vez más empobrecidas condiciones de trabajo contractuales de docentes en Venezuela, solo pueden garantizar la mediocridad en nuestra educación, en especial en la pública.

Así, mientras en las principales sociedades de los mejores países del mundo se están haciendo cada vez apuestas más duras sobre una educación de calidad adecuada a los tiempos de Internet, en las escuelas de Venezuela no hay luz.

Eventos como las olimpiadas matemáticas o químicas, que son formas de curucutear los talentos naturales de nuestros muchachos, ahora solo han sobrevivido para una parte muy pequeña del sector educativo nacional: el privado.

Si a un “detallito” como ese le agregas el cierre definitivo del Plan Alimentario Nacional (PAE), la brecha que se abre más entre los niños de la privada y los niños de la pública es odiosa. Ello hace pensar en un futuro de lo más catastrófico para la siguiente generación de venezolanos. El porvenir nos esperará con adultos jóvenes con agudas deficiencias mentales y bajísima educación, frente a individuos que tuvieron la fortuna de contar con el desayuno, el almuerzo y la cena. Y “eso” hará las diferencias.

Con la desincorporación de casi 800 mil niños y jóvenes del sistema educativo venezolano, que el mismo régimen reconoce para la apertura del ciclo 2022-2023, tenemos otra cuota más de muchachos en vías de quedarse rezagados en cuanto a lo cognitivo, por razones de hambre. Otra cuota más de venezolanos con futuro limitado.

El siniestro plan del régimen funciona a “paso de vencedores”: más hambre, más deserción escolar, más educación pública de ínfima calidad. La ecuación perfecta para garantizar que nunca más le vamos a cambiar de rostro al país.

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