El Fogón de la Editora

PETRO, EL NUEVO LLEVA Y TRAE DE BIDEN

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Gustavo Petro sale de Estados Unidos por una puerta y de una vez le llega a la Venezuela de su paisano Nicolás Maduro. Total que el presidente de Colombia es el nuevo lleva y trae de Joe Biden y de su Departamento de Estado. ¡Par de viejas cazueleras!

El malandraje del siglo XXI anda agarradito de las manos. La incontinencia de ambos colombianos se resuelve a cada rato en el Palacio de Miraflores, que allá, en mi país de nacimiento, se mantiene bajo secuestro. Corre que te corre, Petro salta hasta Caracas cada vez que Biden le indica que le sople las orejas a Maduro. Eso sí, en perfecto caliche, como ambos rufianes mejor se entienden.

Pero el teatro sigue. Pues Jorge Rodríguez, muy valiente, dice que Venezuela no acepta ningún ultimátum de los norteamericanos. De los chinos, los rusos, los iraníes y de los cubanos es otra cosa. Con ellos lo que sea y como sea, aun cuando le den su pela de vez en cuando. Como dice mi hermano Pablo: «¡Petróleo mata galán!».

Total que la tan esperada rehabilitación de María Corina sigue en suspenso. Todo suena que no será, al menos, para finales de este mes como muchos habían pensado. Está más que visto: con malandros no se puede hacer tratos, siempre te quedan mal. Lo cual tampoco parece preocuparle a la administración federal de este gran país.

Como nos tiene acostumbrados ya a todos los norteamericanos, Joe Biden da, da y solo reciben la Chevron, la ExxomMobil y el resto de las corporaciones permisadas para robarle el gas y el crudo a los venezolanos. Solo ellas hacen buenos negocios con Nicolás Maduro, para que este se embolsille lo que es de toda Venezuela.

Con el rotundo triunfo de Javier Milei en Argentina, la vecindad latinoamericana se pone picante. Nayib Bukele le dice a Petro que no llore, porque un demócrata de verdad, sin prontuario de malviviente, haya ganado los comicios en Argentina.

Y digo yo: poco a poco la basura tirada por medio continente se está empezando a recoger. Solo queda sucio en Cuba, Nicaragua, Venezuela y algo de mugre en el Palacio de Nariño de Bogotá.

Y todo pinta que, poco a poco, lo que ni sirve ni ayuda a nadie que esté en toda la América va a ser recogida por el camión del aseo de la historia. ¡Quiera Dios!

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