CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Piensa mal y acertarás

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

La verdad es que no recuerdo el nombre de uno de estos personajes cantinfléricos del régimen de Caracas al cual le escuche decir que, una vez vaciada buena parte de venezolanos de Venezuela, el régimen repoblaría al país con iraníes.

El tipo manejaba una tesis que, en ese momento, me pareció totalmente absurda. Hablaba de un enloquecido plan de reordenamiento poblacional del chavismo, cuyo objetivo era reemplazar a los migrantes venezolanos por individuos “comprometidos”, provenientes de la República Islámica de Irán. ¡Una cosa de nazis, de locos!

Sin embargo, no han pasado muchos años de haber escuchado aquel disparate, cuando la dictadura de Caracas anuncia la asignación de un millón de hectáreas de buenas tierras a contingentes iraníes, con el objetivo de que produzcan alimentos.

El sector de fertilizantes, plaguicidas, fungicidas y semillas del campo venezolano, su manejo y distribución, se encuentra bajo control de empresas e individuos de Irán. Con enormes dificultades para comunicarse en otro idioma que no sea el farsi o el árabe los iraníes y se han transformado, supuestamente, en los acompañantes de nuestros campesinos sin tierras propias.

Ni que decir de los cientos de trabajadores, también provenientes de Irán, que han reemplazado a los obreros venezolanos petroleros rojos-rojitos, del sector de la refinación de los hidrocarburos.

¡PIENSA MAL Y ACERTARÁS, dicen los viejos en el Tocuyo! Los persas son una raza particularísima del Medio Oriente: los iraníes no son árabes. Son unos individuos gobernados en pleno siglo XXI por unos Ayatolas con togas y largas barbas, que piensan igualito a quienes les antecedieron a ellos, allá en el siglo IX. Las mujeres en ese país son seres completa y totalmente dependientes, ceros a la izquierda. Primero están subordinadas a sus padres, luego a sus hermanos varones, después a sus maridos y finalmente a sus hijos durante el resto de sus vidas. La palabra de una mujer vale la mitad que la palabra de un hombre; sus hijos no son suyos y deben andar tapadas desde que se hacen adultas hasta que se mueren. Su sociedad se rigen por leyes inspiradas por el Corán, en donde los castigos por muerte abundan y las penas son implacables cuando se trata de sancionar delitos como el robos o la práctica de la homosexualidad. Odian con furia a Estados Unidos, a Israel y a todos aquellos pueblos que piensen diferente a ellos. Es decir, no son ni prójimos de nosotros los venezolanos.

Lo que quiero finalmente destacar es que, la combinación de estos siniestros personajes del mundo del terrorismo y de la opresión internacional con los totalmente inescrupulosos individuos del régimen en Venezuela, es una mezcla explosiva.

Si el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica se cree o no se cree el nivel de penetración profunda que le han permitido quienes controlan a Venezuela a los iraníes dentro de nuestro país, ese es su problema. Lo cierto es que, una Venezuela cada vez más y más dominada por estos dementes, a escasas 4 horas de vuelo comercial de algunas de las más importantes ciudades norteamericanas debería ponerles los pelos de punta al presidente Joe Biden y a su gobierno.

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