La Columna de Pablo Medina

Pinocho es un niño de pecho

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

En un país en donde hace añales se dejaron de llevar cualquier tipo de estadísticas nacionales, el estado fracasado que regenta Maduro se pone a sacar cuentas sobre la distribución de las remesas. Con cada vez más ganas de meterle las manos a los reales que envían los venezolanos, la dictadura esta igualita que un caimán en boca de caño.

El disco rayado de la supuesta “prosperidad” o “milagro económico venezolano”, contrasta groseramente con las enormes necesidades no cubiertas por nuestra gente atrapada en el país, que estos malandros no cuentan. La palanca de las remesas le puede significar a cualquier familia en Venezuela el colegio de los muchachos o un empujón en la comida y los servicios más elementales, que suben sus precios diariamente, también en dólares, y cuando el salario de los trabajadores es en bolívares.

En Venezuela no hay ninguna expansión económica por parte del régimen de Maduro, ni mucho menos por la inversión privada. La gente se las ingenia para correr la arruga; muchos están medio funcionando gracias a la plata que mandan aquellos que están trabajando afuera para no morir en el intento.

¡Las MENTIRAS del régimen como siempre tienen patas cortas!

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