Venezuela

Población warao venezolana consternada tras suicidio de querido sacerdote keniano en Monagas

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa.us

El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) determinó que el sacerdote proveniente de Kenia, Josiah K’Okal, se suicidó en una zona boscosa de Guara, estado Monagas.

El director del Cicpc, Douglas Rico, indicó que el presbítero dejó abandonado un pedazo de mecate en su residencia, la pieza era una fracción de la utilizada en el hecho.

«En relación a lo ocurrido con el sacerdote Okal Asa, se determinó a través de la criminalística que fue un suicidio. Luego del hallazgo del cuerpo sin vida del sacerdote Okal Josiah Asa en la carretera nacional Tucupita-Barrancas, municipio Sotillo, estado Monagas, se inició el trabajo de investigación técnico–científico, que permite manejar como móvil del hecho un posible suicidio, ya que al momento de ser localizado en la residencia donde él habitaba, fue hallado un vínculo de un mecate que él utilizó para quitarse la vida», detalló.

Rico dijo que tras hacer la inspección al lugar y entrevistas a amigos y conocidos de la víctima, las autoridades descubrieron un «estado depresivo reciente», que se evidenció en las últimas conversaciones halladas en su teléfono.

“Al realizar la inspección técnica al sitio del hecho, se colectó otra parte del segmento de cuerda, por lo que se realizan las experticias y se determina que había continuidad del mismo”, expone.

El misionero desapareció el 1 de enero. Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) encontraron el cuerpo del sacerdote, miembro de la Congregación Misioneros de la Consolata (con sede en Tucupita, Delta Amacuro), colgado en una zona boscosa en Guara, estado Monagas.

«Al sacerdote Josiah K’Okal, proveniente de Kenia, lo hallaron colgado de una soga en una zona boscosa cerca de un punto de control en las afueras de Tucupita. Según allegados, es poco probable que se trate de un suicidio. ¡Esperamos las pesquisas!», indicó en redes el periodista Óscar Schlenker.

Querido por los waraos

Waraos de tres comunidades indígenas del municipio Antonio Díaz, en Delta Amacuro, recordaron los caminos de fe, enseñanza y alegría que marcaron la vida del padre Josiah K’Okal en los caños de la selva deltana.

El padre K’Okal, quien fue encontrado sin vida este 2 de enero y cuya muerte aún se investiga, nació en Kenia y sirvió de manera muy especial a los indígenas waraos y a las personas más pobres en Delta Amacuro durante sus últimos 15 años de vida.

Mónico Campero, de la comunidad Araguaimujo, afirmó que lo que pudo palpar de él cuando llegó a su comunidad “fue su sencillez, humildad, ese mensaje de paz, de amor, de entrega para hacer el trabajo social, el apoyo a las personas que lo necesitaban”.

“Se ganó la confianza del pueblo y dejó un legado que sembró desde el cariño, el amor, el compartir y la solidaridad que debemos tener todos los pueblos indígenas”, agregó.

Por su parte, Alexis Medina, de Araguaimujo, afirmó: “hablar del padre K’Okal es hablar de un hombre extraordinario, una persona íntegra, jovial y muy amable”.

“Yo que tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, fue mi orientador en mi etapa de catequista en mi comunidad y siempre tenía una orientación, una palabra de estímulo, de fe, de aliento. Le gustaba que la gente fuera dinámica y estimulara a la otra gente al conocimiento de Jesús, a la lectura de la Biblia, a la vida de Jesús. Él se convertía prácticamente en un maestro, en un orientador, en un pedagogo y siempre con esa amabilidad y esa sonrisa con las que nos trató”, expresó Medina.

Deportista y alegre

Bladimir Díaz, de San Francisco de Guayo, aseguró que “por lo poco que vi del padre en Nabasanuka, era joven y le gustaba animar a los jóvenes, eran un buen padre, y un buen deportista junto a otro padre de Brasil”. Eso lo recuerdo cuando íbamos a Nabasanuka a jugar”.

Inteligente e interesado por la cultura

Eira Torres, de Nabasanuka, fue otra de las consultadas, quien expresó que pudo notar la “inteligencia y el interés de conocer la cultura” que tenía el padre K’Okal.

“Siempre como misionero caminó junto a su grupo de trabajo, y sus conocimientos de inglés hizo que ayudara al liceo de Nabasanuka en la primera promoción egresada, lo hizo en el área de inglés y lo hizo de forma desinteresada y de manera voluntaria. Fue como una mata de plátano: él sembró y alrededor de él crecieron otros cogollitos, y hoy por hoy, el liceo de Nabasanuka cuenta con profesores de inglés que son discípulos de nuestro querido padre K’Okal”.

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