Políticos prepago


Las mujerzuelas prepago con que cuenta el Tren de Miraflores para armar sus rochelas, son los partiduchos que han acompañado a Gerardo Blyde cada vez que negocia la libertad de Venezuela en nombre de todos los venezolanos. Por cierto, sin haber recibido autorización ni mandato alguno para que, ni esa marica, ni ningún otro de los avispaos que le siguen, hayan hecho lo que hicieron. Ninguno de ellos, ninguno, ni ha tenido, ni tiene, ni tendrá el derecho de hablar en nombre de los venezolanos, ni mucho menos por los intereses de Venezuela.
Esa es la razón por la cual la próxima fiesta de disfraces del régimen para las elecciones de gobernadores, alcaldes y hacer de la constitución nuevamente lo que les venga en gana, cuentan con los mismos invitados de siempre.
Los eternos “alumbrados” que ahora persiguen a González Urrutia adonde quiera que este vaya. Más pegados a Edmundo que su propia sombra, no le pierden patada. Los hemos visto pavoneándose con él en Panamá, en República Dominicana y hasta en la Casa Rosada de la Argentina, cerquita de Javier Milei.
Sin embargo, muchos de ellos no se atreven a poner un solo pie en Norteamérica. Simple: la valentía de la cual dicen tener los jalabolas del presidente electo llega a su fin en el lugar donde la justicia tiene cuentas pendientes con ellos o con sus familiares. Pero no se dejan ver por acá.
Para eso están España, las islas del Caribe, México y los demás países que le cargan el mono a los rufianes del régimen de Caracas. Aquí, en la América que existió hasta el lunes al mediodía, es donde empieza y termina el territorio de Juan Guaidó, el de los “Vamos Bien” y de los viejos amigos del expresidente Biden y de Antony Blinken.
Todos ellos, después de vacilarse a Donald Trump y cambiar de acera, se pasaron a la pandilla del tal Juan González y de los muchachones del Departamento de Estado de la CHEVRON. Y de ahí, derechitos a saquear a Venezuela; todos junticos junto con los rufianes del régimen de la revolución “bonita”.
Y es con “eso” con quienes se le ve «parriba» y «pabajo» a Edmundo por medio mundo.
Muy diplomático nuestro presidente, pero muy poco político. Porque está más que visto: con la porquería uno no se debe nunca juntar. ¡Ensucia!
Yo no creo que en nombre de una falsa unidad tengamos que revolvernos los venezolanos honrados con los cómplices y compinches que por años y años, poco importa del lado que digan ellos que hoy se encuentran, hayan estado haciendo de las suyas con el NARCO-RÉGIMEN.
A todos aquellos que se han lucrado a costillas del latrocinio, la diáspora, la persecución, las falsas elecciones y la muerte del pueblo venezolano, hay que darles la espalda. Hay que hacerles el feo. Con la misma vehemencia con que ellos, por ejemplo, en este momento se preparan para la nueva “contienda” electoral inventada por el régimen.
Hay que sacarles el culantro. Hay que ponerlos en donde deben estar: en el tobo de la basura.
Estamos ya muy viejos y gastados para que le sigan tratando de meter gato por liebre a Venezuela.
El día después es posible: No se puede ni esperar ni mucho menos permitir que esos “invisibles” y “sin rostros” pasen agachados luego de haberle hecho tanto daño al país.
Tienen que pagar, hay que cobrarles por todo lo que han hecho y también por todo aquello que dijeron haber hecho y nunca hicieron. ¿O es que ahora los únicos coños de sus madres solo van a resultar ser Maduro, Diosdado y Padrino? ¿Y los demás qué?
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