El Fogón de la Editora

POR ESTAS CALLES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Sobre todo, en el interior del país, los cortes eléctricos en Venezuela en promedio suman 12 horas al día. En tandas de a cuatro apagones de tres horas más o menos cada uno, el venezolano permanece a oscuras la mitad de todos sus días.

Y excepto por las palabrotas e insultos de todos los colores en contra del régimen, que solo salen por las redes, de eso en el país ni los políticos ni los medios hablan.

Allá lo único que parece importar es que la dictadura sacó a la gente de la ONU, que a María Corina nada que la habilitan y que metieron presa a Rocío San Miguel.

Los tremendos sufrimientos y la vida de pesadilla que le toca llevar a la gente dentro del país, aparte de los cortes de luz, como lo son la falta de agua, los sueldos en bolívares, los precios imposibles de pagar, la extinción casi completa de trabajos medianamente bien remunerados y pare usted de contar, no son ni preocupaciones ni mucho menos objeto de las exigencia de la clase política que se gasta hoy en día el país.

Otra vez, como en la época de la novela “Por estas calles”, la gente siente verdadero asco, rechazo y mucha repulsión por todos aquellos individuos que ponen primero los discursos electoreros a la atención de los problemas verdaderos e inmediatos de todo el país.

Unos pocos se rifan a un país cada vez más y más deshilachado. Un país rico en recursos naturales, pero pobre en la calidad de vida de su gente.

Mientras la tómbola sigue, la Cámara de Aseguradoras de Venezuela nos vuelve a poner los pelos de punta. Las estadísticas de desempeño de la actividad en el país, durante la década de pesadilla de Nicolás Maduro refleja que el mercado asegurador en Venezuela se derrumbó en un 91% en esos 10 años de «crecimiento y prosperidad de la dictadura del presidente obrero-socialista y no-sé-cuántas cosas-más».

Según la Organización, solo entre el 5 y el 6% de la población venezolana dispone, cuenta, tiene algún tipo de seguro que le cubra algún tipo de accidente o alguna forma enfermedad. Así, el 94% de los venezolanos que viven en Venezuela no tiene ningún tipo de seguro.

Mientras la inmensa mayoría de los venezolanos que vive en Venezuela cae en picada a una nueva edad de piedra, o en manos de falsos médicos cubanos, o de la automedicación y de distintas prácticas de brujería para tratar de recuperar la salud, en cualquier momento se hará realidad el financiamiento por parte del estado de los partidos políticos de la oposición con fondos públicos. ¡No puede ser!

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