Por nuestros hermanos colombianos

De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno solo de estos pequeños
— Mateo 18:14
En medio del dolor por los recientes sismos que han sacudido a nuestra hermana Colombia y a nuestra amada Venezuela, la mirada misericordiosa de DIOS se posa con ternura sobre cada familia en pena.
No permitamos que el desconsuelo, el luto o la incertidumbre apaguen nuestra esperanza y nuestra fe; DIOS abraza a quienes hoy sufren, consuela los corazones afligidos, sostiene a los damnificados, fortalece a los que aún sobreviven mientras los rescatan, sana las heridas y multiplica la solidaridad entre los pueblos.
Desde hoy nos unimos en una sola oración de fraternidad y fe, con la absoluta certeza de que para el Padre celestial ningún hijo es olvidado y su amor nos levanta entre las ruinas. ¡Tomados de su mano, la vida se renueva y la esperanza vuelve a florecer!
No habrá prueba ni adversidad que logre quebrantar el espíritu de nuestras naciones, pues la protección del Altísimo es nuestra fuerza y su fidelidad nos abre caminos de consolación, amparo y restauración.
Por ello, con un corazón humilde y compasivo te pedimos y te agradecemos PADRE NUESTRO por seguir guardando nuestras vidas, por traer sosiego y refugio a los desamparados, y por colmarnos con tu misericordia, tu luz, la concordia, la solidaridad, la fortaleza, la sabiduría y tu gracia; con el consuelo para las familias afectadas, la pronta reconstrucción, la paz y la protección para las familias, para Colombia, para nuestra amada patria Venezuela y para el mundo entero.
¡Definitivamente, contigo DIOS siempre se triunfa!
ORACIÓN, ESPERANZA Y FE. GRACIAS DIOS POR TUS BENDICIONES Y TU CONSUELO.
