CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Por un montón de yuanes

Si Yolanda, mi hermana, titula su editorial en venezuelaredinformativa.us “Estados Unidos luce perdido”, ¿qué queda decir para Venezuela?

Con el regreso de Maduro de sus vacaciones por China, con escala en Cuba para recibir instrucciones de los que realmente manejan el poder en nuestro país, se pone más en evidencia lo supuestamente “normal” que manejan todo en Venezuela.

Así pues que, superado el distractor del próximo choro o capo en la Luna, ni en China ni en Venezuela el régimen da cuenta de la millonada que se robaron para la realización del supuesto plan ferroviario nacional.

En China, que hasta varios directivos del consorcio del Partido Comunista de los Trabajadores perdieron la cabeza por ser cómplices del mega robo bolivariano sobre la construcción de unos tramos ferroviarios jamás terminados, con lo único que se consiguió el colombiano en Beijín fue con deudas por pagar.

Y, por supuesto, los chinos no están para perder. Los chinos capitalizaran esas acreencias contra la república en yacimientos de petróleo, gas, territorios ricos en oro, arenas conductoras y el resto de los recursos estratégicos de Venezuela que estos desgraciados consideran y utilizan como su caja chica para cubrir los robos y desfalcos del siglo XXI.

China tiene asegurada su posición geoestratégica en Venezuela, y en buena parte de la cuenca del Caribe, gracias a todos estos traidores que controlan el régimen en nuestro país.

Es que la presencia de los chinos ya no está restringida a los restaurantes, los bazares, las lavanderías y las ventas de cachivaches en pueblos, ciudades y caseríos. Las mismas comunidades tradiciones que llevan décadas regadas por todas las Islas de Barlovento y de Sotavento, son las primeras temerosas y sorprendidas de la avalancha de financistas, expertos, asesores, ingenieros y todo tipo de técnicos con caras de funcionarios del Partido Comunista de los Trabajadores, de los cuales muchísimos de los chinos que hace años nos llegaron, huyeron despavoridos.

Los “nuevos chinos” son muy distintos a los “viejos” que ya teníamos. Los primeros van de pantalones de pitillo. Las muchachas con los cabellos recortados, sin trenzas y con ropa a la moda. Los que ya estaban, los de las bodegas, las tiendas de repuestos de bicicletas, los bazares y los restaurantes con sus lumpias y chop sui de siempre, no son tiesos, van más relajados y con menos prisas.

¡Los que están llegando nos están invadiendo! A los criollos y a los chinitos que ya hablan hasta como nosotros, nos están tratando de acoquinar. Y la única forma, la única manera que existe de parar esta penetración silenciosa es extirpando el régimen de traidores que están liquidando a Venezuela por un montón de yuanes.

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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