CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Primero hay que salir de los pillos

Están más que claras las razones de Venezuela y de los venezolanos para deshacernos de la plaga del siglo XXI. Van para 25 años en el poder, han recibido y continúan recibiendo los ingresos petroleros más astronómicos de todas las épocas juntas que ha vivido el país y no hay electricidad. La gente tiene que hacer colas de días completos para echar gasolina mientras la tiranía cubana se lleva sin pagar un solo dólar todos los meses un milón de barriles en gasolina y gasoil. No hay agua. No se ha construido un solo kilometro adicional de carreteras, autopistas o caminos pavimentados desde 1986.

Y puedo seguir. Usted me puede acompañar y hacemos juntos la lista del país que pudo ser y que no fue. Y no fue porque estos delincuentes se lo robaron. Pues van para casi 25 años llevándose, quitando, depredando, cogiéndose todo lo que no es de ellos, pero que tenga algún valor. Y lo peor de lo peor: para mantener y perpetuar ese abominable estado de cosas, eligieron asociarse en calidad de prostitutas a los chulos más letales de todo el planeta.

Chinos, rusos, cubanos, iraníes y la narcoguerrilla colombiana es su sistema de defensa, de protección temprana. Los proxenetas que emplean como guapetones de aceras para evitar que se metan con ellos, y que los dejen seguir haciendo lo que les da la gana con todo el país.

País que no administran, ni gobiernan; hacer “eso” les queda muy grande. Solo lo trajinan como “vaya viniendo”, al estilo malandro de barrio caraqueño. Diciendo que hacen, mintiendo sobre lo que han hecho o diciendo lo que van a hacer, sin nunca realmente haber hecho un coño. Excepto crear muchos sufrimientos, éxodo despavorido, ruina y miseria colectiva. La receta para hacer trizas a todo un país “Hecho en Socialismo”, como diría el presidente Javier Milei de la Argentina.

Aunque no han hecho todo lo que han hecho solos; han tenido compañía, y de la mala. Para que el desastre Venezuela se diera y se dé, cuentan con el esfuerzo miserable de muchos personajes que vienen de arrastre de la cuarta.

De los políticos expertos y dedicados por años al robo del país. Vagos y maleantes de la política venezolana de siempre listos para el guiso, el negocio y las “vueltas” con los poderosos.

La oposición venezolana no vino del planeta Marte. Rosales, Capriles, Henry Ramos, Leopoldo, Guaidó y tantos y tantos más no cayeron del cielo, ni surgieron del infierno. Son también la parte podrida de un país de complicidades para desplumar a la rica Venezuela y acabar con los venezolanos.

Ellos también están montados, por acción y por omisión pagada, en el proyecto de reducción de la población venezolana que se traen los bolivarianos con la receta a la cubana. Ellos también son cómplices del saqueo del sistema de salud pública nacional, de las cajas de ahorros de tantas y tantas instituciones que se han robado quienes manejan el poder y son amiguitos de quienes dan la cara.

Ahora, en un momento en que el cambio se empieza a asomar, intentan volver a caer parados. Se inventan elecciones que no sirven para nada, mientras el régimen les saca la lengua con la ley de don Elvis Amoroso: il capo de tuti le capi de lo electoral en Venezuela. Los votos, la participación y los resultados los inventa el CNE. ¡Y que no se diga más!

Por eso hay que acabar primero con todos ellos. Primero lo primero, salir de esta podredumbre. Luego hay que estabilizar al país y pedir cuentas a quienes le deben a la República y a la nación. Y después, solo después, hacer elecciones libres y justas, como le gusta decir al Departamento de Estado de Estados Unidos. Porque si se invierte el orden de esos factores, el producto seguirá siendo el mismo. Y eso ya lo sabe todo el país.

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