CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Puente humanitario

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

¡No nos hagamos los pendejos! ¿Acaso las personas que atraviesan la Selva de Darién lo hacen por el ejercicio? ¡Por favor: para nada!

Estamos hablando de familias enteras, de pobladas completas, de nómadas modernos, de una Venezuela que huye. Que corre despavorida de un régimen malvado que lleva 23 años tragándose a la gente.

Hombres, mujeres, ancianos y niños que prefieren tomar el riesgo, se atreven a internarse en ese Tapón de la Muerte con tal de escapar de una Venezuela en donde los están extinguiendo poco a poco.

Su ruta es hacia el norte. Su sueño es de libertad, de trabajo y de futuro. Sueños alimentados por el hambre. Esos que esperan al Norte de la América Central. Y la tiran a pegar. Porque si logran atravesar de una pieza el infierno del Darién, solo les queda Panamá, Costa Rica, Honduras y México por delante. ¡Na’ guará!

Porque todos ellos buscan colgarse a la suerte de una Caravana de Refugiados que quizás les pueda llevar a la frontera sur de los Estados Unidos de Norteamérica, y esperar piedad.

Porque todas, todas aquellas personas que aspiran atravesar la Selva del Darién llevan consigo bolsas y mochilas llenas de esperanza y mucha fe. Si logran atravesar el infierno de caimanes, monos, ríos y fango interminable, la suerte les podría sonreír.

Esta tragedia humana de magnitudes continentales NO la inventamos nosotros los venezolanos; la ocasiona diariamente un miserable régimen criminal y asesino que aparte de negarla, no hace absolutamente nada por resolverla, ni mucho menos por corregirla.

Por eso, y solo como paño caliente que permita ahorrar vidas humanas, hay que crear un PUENTE HUMANITARIO que les permita a los caminantes saltar con seguridad la selva en transportes aéreos controlados de una punta a otra, con garantía de la vida humana.

Establecer un servicio de naturaleza humanitario que permita la creación de un PUENTE por avión, al menos un par de veces por semana, entre Colombia y Panamá, moviendo a la gente organizadamente.

Está visto y está bien claro: la selva del Darién no va a detener el masivo éxodo de venezolanos, dispuestos a jugarse el todo por el todo, para llegar al norte del continente americano. La selva no es lo suficientemente espantosa para parar a nuestra gente.

Igual todos ellos van a intentar atravesar el Darién, como sea y con quienes puedan. ¡Al menos tratemos de garantizar que salven sus vidas en el intento!

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