El Fogón de la Editora

¿QUÉ FUE LO QUE SE ACORDÓ EN BARBADOS?

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Pero bueno, mijito, me pregunto yo: ¿A qué clase de acuerdo llegaron las ratas del régimen de Venezuela con los bichos de la oposición venezolana? ¡Porque yo no entiendo! Ni tampoco casi nadie sabe cómo fue la cosa.

Arreglaron en Barbados liberar a los presos políticos que mantiene secuestrados el régimen, civiles y militares. Y en el lote, supuestamente se pusieron de acuerdo para también soltar a unos ciudadanos norteamericanos en poder del SEBIN, que aún mantienen en calidad de rehenes. Y, a las primeras de cambio, el fisicoculturista de la revolución manda a hacer presos a varios «mariocorinos». Así, sin anestesia y sin nada.

Además, el que decían ser el “poeta de la revolución” (hoy el «musculitos del régimen»), saca una lista larguísima de hombres y mujeres venezolanos para ser detenidos. Y los cargos que les endosan resultan increíbles, viniendo de ellos: recibir dinero de organizaciones y empresas extranjeras con fines propagandísticos y partidistas.

O sea: que allá ni Tarek, ni Maduro, ni Diosdado, ni Padrino, ni Cilia y hasta el gato rojo-rojito no conocen, ni muchos menos han visto dinero de los sirios, de los iraníes, de los rusos, ni muchísimo menos de los chinos. Estos últimos, los chinos, a los cuales Venezuela les debe hasta la camisa y cada dólar que le ha llegado a la república, cada dólar que los chinos han prestado al régimen supuestamente para ser invertido en obras de estado, se lo han robado y no han hecho absolutamente nada; no tienen nada de nada que mostrar.

Total que luego de los famosísimos acuerdos de Barbados, el régimen libera a tres presos, mete a varios “nuevos” en la cárcel y sale a buscar a dos docenas de venezolanos más.

Así las cuentas, el régimen siempre tiene su real y medio en presos y rehenes. Entre tanto, Gerardo Blyde no se digna a explicar en qué consistió toda esa mentira que él dice arregló con Jorge Rodríguez. Porque no se ve por ningún lado cuál finalmente es el contenido de la caja sorpresa de los acuerdos con el régimen.

Porque, aparte de constituir un nuevo gesto de apoyo a favor de una feroz tiranía, con el postre de una reducción interesante de las sanciones de este país sobre Caracas, todo, pero todo, sigue igual; o tal vez peor que antes.

Creer que María Corina y sus «mariocorinos» son sagrados e intocables por las ratas que tienen tomado el Palacio de Miraflores es un tremendo error. En la Venezuela controlada por el siniestro régimen de Cuba que gobierna al régimen de Caracas la gente es simple mercancía, barajitas para intercambiar.

Supongo que ahora los «mariocorinos» tienen sus propios presos políticos, pondrán mayor interés y voluntad en el esfuerzo de ver libres a tantos y tantos hombres y mujeres secuestrados por Maduro.

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