CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¿Quién dijo miedo?

¿Cuál es el miedo?… ¡Pero si Venezuela siempre se ha defendido sola! Recuerden: durante la Era Colonial Venezuela estaba tan lejos de España, que a La Guaira llegaba algún galeón directo de la Península cada 26 años en promedio.

¿Y en las Primeras Repúblicas? Las naciones que liberamos nos dejaron con la enorme deuda externa de la Gran Colombia, y nuestros “vecinitos” se cansaron de arrancarnos pedazos de territorio a todo lo largo de nuestro terrible siglo XIX.

Es que Venezuela es y siempre ha sido una madre sola, como la mayoría de las mujeres venezolanas. Pero, eso sí: sabe echar «palante» a sus hijos, sin maridos ni ayudas.

Poco importa que la ridícula oposición de un régimen que le paga por sus payasadas, este completamente desconectada de las necesidades reales del país. La democracia, si realmente la oposición se toma en serio a la democracia como un valor de vida en sociedad, se tiene que comer con gente que pueda comer.

La democracia solo se puede practicar en una nación que tenga capacidad de convertir sus sueldos y pensiones en bienes y servicios. Si no, es paja. Es tan falsa como los resultados que produce «el mejor sistema electoral de mundo», como dicen Maduro y la tiranía cubana

Las dos pandillas que tienen acabada a Venezuela, régimen y oposición, viajan, disfrutan, comen sabroso, tienen atención médica y el resto del país recibe sus sueldos y pensiones en bolívares, y todo lo tiene que pagar en dólares. ¡Esa es una cuenta chueca! ¡O todos o ninguno!

Millones de venezolanos reciben sus sueldos y pensiones en bolívares; moneda de monopolio, para decirlo bonito. Pero compran hasta el papel toilette en dólares de verdad-verdad. ¡Y así, así la cosa no vale!

Hasta que los salarios y las pensiones de todos los venezolanos que viven de una remuneración, se encuentren en el sector público o en el privado, sus ingresos no sean indexados, pagados en dólares y ajustados al movimiento porcentual del tipo de cambio que reporta el Banco Central, el país estará postrado y en la más absoluta miseria.

Por eso, con o sin la oposición y las asociaciones gobierneras, jalabolas y enchufadas con el régimen de Caracas, que están saliendo a pedir resignación, aguante y tolerancia; con o sin la ficción de un aparato público jefeado por un colombiano usurpador que saquea al país acompañado de cubanos, rusos, chinos e iraníes, como le da la gana. Pero, Venezuela, otra vez sola, saldrá adelante con la fuerza de la resistencia.

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