CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Recompensas

Lo único que al menos tenemos claro los venezolanos en Resistencia sobre el régimen de Caracas, en el caso de la desaparición del teniente Ronald Ojeda, es la obvia implicación de la dictadura de Miraflores en todo este siniestro hecho.

El comentario de Diosdado, que expresó con total confianza sentirse con derechos a intervenir y capturar a cualquier disidente de las fuerzas armadas venezolana radicado en Chile, fue más que elocuente. Para él, en el año 2019 el hoy difunto expresidente Piñera, se conectó con los “vamos bien” y fue a Cúcuta para apoyar la entrada de los recursos humanitarios que nunca llegaron al país.

Por cierto, aquellos que no quemaron los facinerosos de Iris Varela sobre el Puente Internacional Simón Bolívar que comunica San Antonio con la Parada. Aquellos que se salvaron de la barbarie de un régimen de genocidas se los robaron, entre burdeles, putas y transformistas, el grupito de pervertidos miserables de la oposición venezolana de siempre para terminar siendo revendidos entre los buhoneros de Cúcuta y los de la Redoma de Petare.

Los venezolanos ya tenemos bien clarito los enormes parecidos que tienen ambos grupos de delincuentes políticos entre sí. De manera que tampoco resulta descabellado pensar que el cuerpo que han conseguido “sembrado” debajo del racho en un barrio a las afueras de Santiago sea necesariamente el del teniente Ojeda.

El gobierno del presidente Boric debería ya empezar a hacer las cosas más en serio. Eso de conseguirse al primer malandrito venezolano de 17 años que pasaba por ahí y señalarlo de haber hurdido una trama tan complicada, no da ni para hacer un suplemento. Mucho menos una historia de espionaje, complicidades internacionales e identificaciones con regímenes asesinos como el de Miraflores.

La prueba del ADN que está solicitando el hermano del teniente Ojeda para conseguir su plena identificación parece ser lo más sensato. Y por ahí el gobierno chileno debería empezar.

Sin dejar por fuera, sin olvidar ni por un instante que así como las viejas sanciones de Donald Trump sobre las cucarachas que gobiernan Venezuela ponían precios sobre las cabezas del alto gobierno venezolano. Hay que pensar, en igualdad de condiciones, que el régimen de Caracas también tiene ofrecidas buenas recompensas a aquellos que pongan en sus manos individuos molestos y decididamente no electoreros para mantener a estos asesinos enquistados en el poder sobre Venezuela.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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