CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Resistencia nacional

Si dentro del gobierno de Joe Biden alguien realmente se cree que los fulanos de Miraflores van a llevar a cabo lo que ellos imaginan serán unas Elecciones Libres para 2024 en Venezuela, es que están «cogíos a lazo».

Después del inocultable desastre electoral en el Brasil y del también inescondible revés del Partido Demócrata en las Elecciones de Mitad de Periodo acá en Norteamérica, creer por creer en la buena fe del régimen de Caracas está muy sospechoso.

No solamente en Venezuela, también en América, el lenguaje de la izquierda delincuencial se parece cada vez más al lenguaje del globalismo. Ambos son expertos en deformar la realidad. Ambos han llevado las mentiras públicas a un nuevo nivel. Un ejemplo sencillito.

Si en Venezuela todo lo poco que las grandes mayorías nacionales pueden comprar solamente se puede pagar en dólares, entonces, dicen ellos, los izquierdosos, es que la economía venezolana está dolarizada. Y la verdad es que eso no es así. Lo de la dolarización es una media verdad, Y una media verdad es una gran mentira

En Venezuela solo la mitad del circuito económico se mueve en dólares. La otra mitad de aquel gráfico de primer año de Economía se tambalea con los sueldos y salarios de los trabajadores venezolanos que se cobran en bolívares. Sin contar las remesas que envían los familiares desde el exterior; y el régimen los obliga a cambiarlos en bolívares. Mientras todos los precios suben y suben en dólares, el bolívar con que se le paga a casi toda la gente vale menos, y puede comprar menos y menos bienes y servicios.

Así pues, Venezuela, como le gusta decir a los globalistas y sus compinches de la izquierda, no es realmente una economía “insertada” en el mundo. ¡Venezuela solo es un chiste cruel!

Y lo mismo ocurre con el desempeño de la democracia y de la alternabilidad en el poder en nuestro país. No puede ni remotamente existir una democracia de vitrina sin la práctica monitoreada del Juego Limpio electoral.

Al igual que no se puede seguir hablando de la existencia de una supuesta oposición al régimen de Caracas con una eterna pandilla, siempre con las mismas caras, que aceptan, conviven y son cómplices de las trampas electorales que lleva a cabo la dictadura. Además de estar metidos hasta los hombros en cuanto negocio de peculado, saqueo territorial y mal manejo de cualquier tipo de recursos les pase por las manos.

Yo creo que si empezamos a llamar a las cosas por sus verdaderos nombres, comenzaremos a hacer una auténtica RESISTENCIA NACIONAL.

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