CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Se los pido

¡Ojalá y no te desdigas, Andrés Velázquez! Ve que tú eres más mañoso que un tucán borracho. Ojalá y todos los angelitos de la comparsa de la oposición en Venezuela hagan lo correcto con el país. Cuantas veces chicote ha robado el CNE. Saca la cuenta.

Ojalá y no validen los precandidatos su participación en el blanqueo del CNE y de la sinvergüenzura del sistema electoral «mejor del mundo». Esta patraña que ha montado desde hace años la dictadura para engañar a la verdadera democracia. Y que ahora el régimen ofrece poner al servicio de las primarias a los precandidatos, para sacar las cuentas en su concurso electoral.

Yo, Pablo Medina Carrasco, se los vuelvo a pedir: en nombre de la dignidad y del más elemental respeto a los venezolanos que tanto han sufrido en manos del régimen de Caracas, no participen en el juego macabro de unas elecciones internas asistidas por el asqueroso CNE del choro colombiano y de sus secuaces.

¡Respétense y respeten al país! ¡Tengan un poquito de sentido de historia! ¡Porque Venezuela está clarísima! Las Smartrampas, los rectores del CNE con rabo de paja, el padrón electoral con votantes de 125 años de edad, con miles de muertos y de gente que hace años no está en Venezuela y las NARCOFUERZAS armadas del plan república, solo garantizan trampas chuecas electorales y entuertos electorales.

Un amigo me decía que aquel individuo que diga ser oposición y se preste al chanchullo de la asistencia electoral del CNE y de todas sus porquerías, es un activista del PSUV disfrazado. Yo voy más allá, cualquiera que se preste a la mamarrachada del régimen de encasquetarle el sistema electoral venezolano a la elección de la reina de los próximos carnavales de cualquier caserío del país, está traicionando a Venezuela.

La cúpula de la mal llamada oposición en Venezuela vuelve a tener una oportunidad especial para hacer lo correcto por el país: no acepten el chantaje de dar por bueno un sistema electoral que solo sabe de trampas e ilícitos, de mentiras y de números que no existen.

Validar, justificar o aceptar, como usted le quiera llamar, la trampa-ratas que es el sistema electoral venezolano, consiste en un acto de mala fe. El «mejor sistema electoral del mundo» es una colosal hipocresía instalada para que estos malvivientes del régimen traten de perpetuarse en el poder. Para que monten, cada cierto tiempo, un teatro a la sombra de lo que una vez fue una cierta democracia.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba