Se trajeron a «Narcolás» y al reactor atómico


Venezuela no puede estar en calma, todo está patas «parriba». Los estudiantes vuelven a tomar las cercanías de la UCV y, parando la ciudad a la mitad de la autopista, reclaman al régimen por la libertad inmediata de todos los rehenes políticos que el Rodrigato aun tortura en sus infames centros de detención, o los asesinó y no se atreve a informarlo.
Lo mismo que Guayana con los trabajadores organizados de la zona arruinada de los altos hornos del acero, del hierro y del aluminio. Venezuela tiene motivos suficientes para protestar por el tipo de vida que aquellos delincuentes le obliga a vivir. Con o sin «Narcolás» todo está igual. ¡Quizás y peor!
Porque las expectativas, el sueño de libertad y de recuperación del país ha sido diferido por unas “fases” que nadie entiende ni mucho menos le parece que tengan lógica alguna. ¿Estabilizar al país con quienes acabaron con Venezuela? Mayor contradicción.
¿Con los mismos rufianes que hicieron del país una ruina, espantaron a casi un 35% de su población y a los que quedan les obligan a vivir en una edad media de los servicios, de la calidad de vida y de la apuesta personal y colectiva por un futuro mejor?
¡No, no, eso ni tiene sentido ni tampoco se puede entender!
Delcy sale y entra del país como si se tratara de una mandataria legítima, hasta protegida por el gobierno norteamericano, que no para de felicitarla por comprometer a la república a pagar una deuda externa que en buena medida no es ni legal ni legítima. Que mayoritariamente ha sido robada por ella misma, Maduro y el resto de los enchufados de la patria que han desplumado al país.
Y eso lo sabemos todos, incluso los “expertos” del gobierno federal norteamericano que no permiten que se mueva una sola hoja en todo el país que primero no este “validada” y aprobada su caída por la administración Trump.
Muy por el contrario, imaginamos que iba a llegar a Venezuela una versión tropical, pero efectiva, del Plan Marshall como en Japón y Alemania. Ante la más evidente ruina del país se nos dijo, se nos ofreció que, una vez extraído «Narcolas», se pondría en marcha un plan de recuperación de características asistencialistas que le metiera mano al venezolano, que lo zafara, en términos de emergencia humana, de la miseria en que aquellos pillos nos han metido.
Nadie nos dijo, nadie nos habló de que solo le “meterían mano” al país, a sus recursos, a lo que este debe o lo que le inventan que supuestamente debe sin deber… ¡Nadie nos dijo que “esto” sería así! Se trajeron a «Narcolás», bien por eso. Pero también al reactor atómico del IVIC. Eso es un despojo.
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