CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Se trata de hacer: ¡Señores!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

En Venezuela pareciera que el único problema que tiene el venezolano es que saquemos a Maduro y a sus compinches del poder; y que lo hagamos con “elecciones libres”, como le gusta repetir al Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica.

Pareciera que allá no pasa otra cosa. Allá todo funciona a las mil maravillas. Y la verdad es que llevamos más de 20 años pegados a una agenda política impuesta por el régimen y aceptada y tolerada por su oposición, sin nada más que decir.

Solo una cosa, nada más que la permanencia del régimen en el poder es sobre lo que se ha discutido, movilizado y hasta pasado por las máquinas Smarmatic al venezolano por más de dos décadas. Ahora, mientras llegamos a ese nuevo momento de ficción y fe, el país se cae a pedazos y nuestra gente se ve obligada a mal vivir y en la más completa soledad, con la desgracia de los apagones, la falta endémica de agua, de la bajísima calidad en la educación de los muchachos, tanto privada como pública, de la capacidad de compra de los salarios, la inflación y los ingresos empobrecidos que recibe el venezolano, el irrespeto a la propiedad privada y a la vida, y de una veintena de problemas muy de carne y hueso que afectan y atañen tanto al estómago como a los bolsillos de nuestra gente.

En Venezuela no se ha hablado, como discusión y como dinamo de la potente energía social de todo un país, sobre nada de eso. Allá es la política por la política. El discurso de los colores. No de la calidad de vida de la gente común.

O sea: hay que entender que, aparte de la existencia de un régimen inútil y parasitario, el resto del país anda bien. Lo único que funciona mal en nuestro país, lo único disfuncional en Venezuela es la dictadura; porque hay agua, luz, buenos empleos, no hay inflación y al 85% de los venezolanos lo único que le molesta es la cara de Maduro, lo ridículo de sus militares de circo y de sus facinerosos en puestos de gobierno.

Y debe ser así, pues de lo único que se habla, y sobre lo único que “negocia” la oposición, es sobre la permanencia del régimen en el poder del país o no.

Casualmente es solo de “eso” de lo único que le interesa “hablar” a la dictadura con su oposición. Porque para lo demás, para la electricidad, el agua, el empleo, el saqueo de los recursos naturales y la carpeta abultada de problemas que padece nuestro país, de eso no se habla.

Nadie, pero nadie, se da por enterado del hecho de que el poder, y en especial el poder político, es para HACER. Para HACER cosas, cosas por la gente.

En los momentos más siniestros de la historia de la humanidad, criminales como Stalin en Rusia o Hitler en Alemania, aun cuando eran garrapatas pegadas al poder, hicieron “cosas”. Estos mequetrefes tropicales no. Recuerden a Pérez Jiménez, también resultó ser un dictador, pero dejó obras importantes, útiles y valiosas regadas por toda Venezuela.

¡Estos no!, estos son una cloaca.

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