CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Señores del Departamento de Estado

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

El Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica casi que lo ha explicado con plastilina de la forma siguiente: la administración Biden encarga del “arreglo” democrático de la situación política en Venezuela al liderazgo de Gustavo Petro. En el buen criollo venezolano quiere decir: “¡Zamuro cuidando carne!”.

Como ha dicho el presidente Donald Trump en estos días, ahora América pide limosnas a los limosneros. Pero el gobierno norteamericano continúa haciéndose de la vista gorda sobre lo increíblemente corrupta que es la oposición en Venezuela, y apuesta a una payasada electoral con el régimen de Caracas, con resultados por todos imaginados.

Los americanos privilegian un objetivo para ellos crítico: estabilizar el asunto Venezuela. Ahora se les ocurrió conseguirlo a través de una idea “brillante”: “asistirse” con el mismo personaje que, en su toma de posesión, manda a pedir a la tremenda la espada de Bolívar. Con ese simple acto refuerza la memoria colectiva colombiana: que nadie olvide a los bandidos del M-19, su poderosa maquinaria de secuestros, chantaje, extorción, muerte y narcotráfico, que asoló a ese país por décadas y décadas.

Por eso es que si usted saca cuentas de pulpería, como las saco yo, está clarísimo que a la actual administración de Norteamérica no le quita el sueño que un tolete de los 85 millones de iraníes se vaya a vivir y “trabajar” a Venezuela. Ni mucho menos le preocupa la existencia de baterías misilística rusas apostadas en las montañas de Falcón, apuntando a no se sabe qué isla del frente caribeño venezolano. Y, para nada, que la narcoguerrilla colombiana se desplace en Venezuela con buena parte de su gente y sus “industrias” afiliadas.

Tras las explicaciones del Departamento de Estado debemos entender que la administración del “amor es amor” no tiene ningún inconveniente en convivir y compartir el mismo continente con el régimen de Nicolás Maduro. Pone su fe en el “potente liderazgo” del nuevo presidente colombiano y considera como de “cero rollos” la consolidación de otra falsa democracia, como cualquiera otra de las tantas que existen en África o en el Oriente Medio y Extremo.

Quizás al actual gobierno norteamericano no le signifique mayor problema convivir con Maduro y sus secuaces; el asunto es que a la mayoría de la gente dentro y fuera de mi país no nos hace ninguna gracia estar siendo extinguidos por un régimen de maleantes. Alguien del Departamento de Estado debería explicarnos si existe alguna diferencia entre los rusos que invaden a Ucrania y masacran a ese pueblo, y los rusos que se encuentran en Venezuela y masacran a ese pueblo o los chinos que amenazan a Taiwán y los chinos regados por toda América del Sur.

Es que en Venezuela, la gran mayoría de los venezolanos, ni se resignan ni nos da la gana de aceptar ESTA DESGRACIA.

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