El Fogón de la Editora

SIEMPRE IGUAL

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Veintitrés años de tragedias ininterrumpidas es el saldo en gente del régimen de Caracas en contra de toda Venezuela. De Las Tejerías al deslave de La Guaira, siempre salen con la misma excusa: la naturaleza que se ensaña en contra del país. Y eso, también, es otra de sus mentiras.

En este país, en las Costas del Golfo de México y hacia el Atlántico Norte también golpean los ciclones y los más feroces huracanes, año tras año. Ocasionan desastres. Acaban con casas y cientos de miles de otras propiedades, cultivos, infraestructuras y también vidas humanas. Y, todos los años, desde el barro y las inundaciones que esos fenómenos dejan a su paso, los pueblos, grandes y pequeños, y las ciudades devastadas por la naturaleza se recuperan.

Año tras año, en un esfuerzo de vida y de futuro, esas comunidades aplastadas, que muchas veces quedan como cajas de fósforos desordenadas por los vientos regados por el suelo, se rehacen y se preparan cada vez mejor para el siguiente encuentro con los vientos y las lluvias. Porque se sabe, porque todos sabemos, que esos ciclos naturales se volverán a repetir una y muchas veces más.

En Venezuela, en cambio, eso no es así. Allá estos bandidos tanto del régimen como de la oposición, piensan que el país no tiene una costa enorme con el furioso Mar Caribe. Que los huracanes y sus coletazos no pasan año tras año por encima y al ras del suelo de Venezuela. Que las lluvias se desatan, todos los años y por las mismas causas, con la misma periodicidad sobre todos los rincones de nuestro país como un reloj.

Así, desde la tragedia de Vargas hasta la espantosa mortandad y destrucción de Las Tejerías en el estado Aragua, lo que ha dejado este régimen mortal es un reguero de gente sin casas, sin servicios, sin comida y sin vida. Claro que fueron las lluvias, se sabe, pero cebada sobre pueblos con infraestructuras acabadas, con cañadas y bocas de visitas, alcantarillas y ríos tapados, sin ningún tipo de mantenimiento para que las desgracias no sucedan.

Es que con esta gente la plata para la previsión de las consecuencias de las lluvias de todos los años, no hay manera de evitar que no se la roben. Alcaldes, gobernadores, Estado Central o las ridiculeces de los Consejos Comunales son una caimanera para cogerse los reales para la preservación, el mantenimiento y la calidad de vida de la nación.

Eso hace de Venezuela un país en permanente estado de emergencia.

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