El Fogón de la Editora

SILENCIOS CÓMPLICES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

¿Recuerdan ustedes aquella tenebrosa historia de los tiempos de la Alemania bajo el régimen de los nazis? ¿Aquella que refería como la gente normal y corriente se hacia la desentendida ante los horrores que se sucedían frente a sus propios ojos? ¡Cuándo, por ejemplo, hacían desaparecer entre las “sombras y la niebla” a los militantes del partido comunista; y nadie decía nada! ¿Y tiempo después se llevaban a los homosexuales, o a los simples disidentes de la dictadura? ¿O a los vecinos de toda la vida, pero que practicaban la fe judía? Y nadie se metía… Hasta que un mal día finalmente vinieron a llevarme a mí y ya no había nadie capaz de ayudarme. ¡A todos, la máquina de muerte ya se los había tragado!

Esa es una historia que se repite en todas las dictaduras; los tiranos tienen comportamientos enfermos parecidos. El asunto es cómo una sociedad activa y solidaria tolera ser reducida a la complicidad y la tolerancia de tanta maldad en silencio.

Algunas personas y personalidades, instituciones y organizaciones por preservar y hasta por ampliar sus negocios con el régimen, no mueven un dedo. Otros por simple temor y un malentendido sentido de la sobrevivencia, en medio del desastre y del caos, voltean la cara para el otro lado. El asunto es que pactar con la maldad tiene sus límites; la maldad no respeta ni acuerdos ni su palabra empeñada. ¿Has escuchado alguna vez sobre el oro del diablo? ¡Quema y se pierde muy fácilmente!

Los horrendos sistemas de complicidades, conchupancias y vagabunderías que han tejido el régimen de Caracas con la oposición, con las academias, con las cúpulas de los gremios y sindicatos, y con los dueños de los medios de comunicación tradicionales en Venezuela son quienes realmente han garantizado, han dado soporte a estos horrendos 23 años de dictadura. No solo las policías y las fuerzas armadas corruptas son parte de este desastre, hay un gentío adicional metido en todo este relajo.

Por eso, ¿qué respuesta popular esperan los periodistas en nuestro país, nuestros gremios y voceros frente al cierre de las emisoras de radio clausuradas por el régimen?

Las cosas son como son: ¿acaso la restricción de nuestras libertades más íntimas como la de expresión, no forma parte de los factores desencadenante del terrible éxodo de casi 8 millones de venezolano de nuestro país? ¡En este asunto todos tenemos que revisarnos!

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