¡Sin atajos!


Saquemos bien las cuentas. ¿A quién o a quiénes beneficia el cuento de “elecciones ya” en Venezuela? ¿A María Corina, que de ser permisada para que se lance; digo: si aquellos bandidos le quitan las estupideces en forma de restricciones legales que le tienen encima por razones de ventajismo político?
¿Acaso sería la señora Machado, junto con los «mariocorinos», quienes “cobrarían” con aquello de “elecciones en Venezuela ya”? ¿Seguro? ¡Pues yo pienso que no!
Ni a María Corina ni a algún otro «mariocorino» puesto como bateador emergente se le reconocería el triunfo en unas elecciones presidenciales en Venezuela con la misma porquería de CNE, TSJ, fiscalía y defensoría del pueblo, pero ahora con la “etiqueta” del Rodrigato. ¡Volvería a perder Venezuela!
Y tanta veces como se mantengan las instituciones clave del estado bajo control de los mismos mafiosos de siempre, volverá a perder una y mil veces Venezuela. No importa si cambiaron al capo, al delincuente principal, que dejaron en la cresta de la pirámide del hampa que lleva treinta años manejando al país, harían lo que siempre han hecho tan bien: ¡Trampas!
El paquete-estado que aquellos pillos han echado a andar en Venezuela es tan profundo, que la trampa, lo chueco, forma ya parte del entramado “normal” del país. Creer que los americanos ahora sí estarían pendientes del respeto de la voluntad popular en Venezuela, manteniendo los Rodríguez las telarañas que tanto Chávez como Maduro tejieron para burlarse de la decisión de la gente, es ser muy ingenuo.
América no es tan infalible como la inteligencia artificial pretende hacernos creer.
El presidente Trump ni es la reencarnación del Cristo-Sanador, ni tampoco el Papa Donald I, ni alguien a quien se pueda tomar en serio cuando dice querer convertir a Venezuela en parte de Estados Unidos. ¡Seamos serios!
El Estrecho de Ormuz continúa cerrado por los iraníes. La batería de aranceles que iban a cambiar la configuración de producción de Estados Unidos ha sido desmantelada por la Corte Suprema de Justicia. Y el esfuerzo de las políticas migratorias en este país, en cualquier momento, regresan a su estado original.
Yo pienso que Delcy y sus enchufados ganarían una gobernabilidad falsa si llevan a cabo unas elecciones presidenciales en Venezuela con el sistema de poderes que tanta utilidad les ha dado a los rojos-rojitos.
La única manera de meterle seriedad a aquel relajo mediático es permitiendo la formación de un GOBIERNO DE EMERGENCIA nacional que haga cambios reales y limpios en el entramado institucional venezolano, estabilice los ingresos del pueblo hambreado en este momento y finalmente convoque elecciones.
Pero, a mi entender, aquello de ELECCIONES YA: ¡sería lo último que se debería hacer!
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