SIN EXCLUSAS

Yolanda R. Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Yo me imagino que el régimen de forajidos de Caracas habrán tomado nota de la orden que el presidente Donald Trump acaba de darle al Pentágono de este país.
El presidente Trump hace pública su solicitud a las fuerzas armadas norteamericanas sobre la necesidad de montar un plan que le permita a Estados Unidos recuperar el manejo del Canal de Panamá.
Todo indica que a esta administración federal no parece preocuparle en lo absoluto aquel dicho del folklore de casi toda Latinoamérica: “lo que se regala no se quita, pues sino el diablo te visita”.
Diseñada, hecha y costeada hasta su último centavo por el cuerpo de ingenieros del ejército de Estados Unidos, el control de la autopista interoceánica fue traspasado a la república de Panamá a finales de los años 70.
El entonces presidente Jimmy Carter, mucho mejor diplomático que presidente actual de este país, con los acuerdos Torrijos-Carter puso punto final a la razón que convirtió a Panamá en un país independiente de Colombia a principios del siglo XX.
Porque Panamá, que nació en una suite del Hotel Walford Astoria de Nueva York, solo tuvo razón de ser por las facilidades geográficas que ofrecía el Istmo para conectar al Océano Atlántico con el Océano Pacífico.
Hoy lo que muchos saben pero prefieren callar es que el Canal no solo es un enclave que comunica a ambos océanos, y a ambas costas norteamericanas, sino que Panamá es un albañal de negocios sucios, sistemas bancarios dedicados al lavado del dinero manchado y apoyos silenciosos, pero reales y efectivos, a los más corruptos y echados a perder regímenes de nuestra América y del mundo.
De manera que un poco de mano dura, de meter en cintura, no nos parece nada mal como medicina por parte de la administración Trump a ese “país”.
Las ambiguas relaciones de Panamá con la república china y con los principales centros de poder que han venido conspirando en contra de Norteamérica ni es un invento ni es una historia de conspiranoicos. Es verdad, alguien tiene que ponerle un parao a tanta hipocresía.
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