El Fogón de la Editora

SIN HALLACAS, PERO CON MADURO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Con los aguinaldos que deberían llegar en combo con las pensiones del Seguro Social, tocaría hacer magia para la navidad en Venezuela. Una aparatosa alza general de todos los precios de todas las cosas en dólares, mientras que los pagos son realizados en tristes bolívares, no dan ni para hacer unas poquitas hallacas.

Y la otra cosa, ¿con qué ganas? Es prácticamente imposible conseguirse a un hogar en toda Venezuela que no tenga a un hijo, a un hermano, a un esposo o a un padre y una madre trabajando bien lejos de su casa para ayudar a la sobrevivencia de la familia que dejó atrás.

Miles de venezolanos, millones, “compartirán” la noche de Navidad en virtual, vía WhatsApp. Y es en estas fechas cuando más se siente y se sufre por las querencias que están lejos de la distancia de los abrazos.

El daño humano, el daño emocional que los bandidos del régimen de Miraflores le han ocasionado a la casi totalidad de la nación venezolana es irreversible. Maduro ni siquiera es venezolano. ¡Ese desgraciado no sabe cómo somos por dentro!

Las catastróficas políticas económicas, el oficio sistemático del saqueo a la propiedad privada y la destrucción del empleo útil y digno en nuestro país por parte de estos pillos son los responsables directísimos de este desbarajuste sin pies ni cabeza que ellos inventaron y le pusieron por nombre república bolivariana de Venezuela.

Allá lo que realmente tiene significado para nuestra gente es que, con la puyas de los aguinaldos que el venezolano recibe luego de todo un año dando más tumbos que un gurrufio, es poco probable que a nuestra gente le alcance la plata para una modesta cenita navideña y para comprarse un par de zapatos para estrenar el 31.

Solo queda la lucha salvaje por la sobrevivencia de cada uno, de lo que queda de cada familia en nuestro país. La amargura colectiva de una gran nación atrapada por unos delincuentes, que se resiste a ser extinguida por esos miserables.

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