CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Sin tierrita en los ojos

En Venezuela quien tiene valor estratégico es el capo Maduro. Para mí quien tiene importancia, quienes son el centro de mis ocupaciones y de todos los planes de la Resistencia para salir de esta gente son Maduro y sus secuaces.

La Resistencia en Venezuela hace años que dejó de creer en cuentos. Ni en los del Esequibo, que terminan cuando se inventan otros. Ni tampoco de si le cumplen o no a María Corina con el asunto de la rehabilitación o la supuesta fuga de Juan Guaidó.

En esos dos casos y en todos los demás que sigan inventando, simplemente pensamos que son paja. Distractores. Entretenedores para que la gente desenfoque la mirada de donde tenemos todos que ver: la conveniencia en una acción colectiva de agitación y de reclamo activo de toda una sociedad vejada y maltratada por la vida de mierda que le obligan a llevar unas pandillas de gánsteres que están en el poder.

La protesta activa y hasta pasiva por la horrenda situación que vive el venezolano con el sistema eléctrico nacional. Los pavorosos sueldos y pensiones pagados en bolívares, cuando la gente tiene que comprar todo en dólares. La proliferación de casinos y centros de vicio y lavado de dinero de las drogas, que cada vez son más abundantes en cualquier lado del país. La falta de empleos y trabajos en una economía cuyo sector privado si no esta enchufado con los pillos del régimen, ni vende, ni produce, ni importa nada de nada.

Como tampoco me creo las buenas intenciones del Departamento de Estado de este país, ni mucho menos de su supuesto compromiso con la recuperación de la democracia a través del sistema tramposo que maneja don Elvis Amoroso, el nuevo “Tibisay” que administra el garito que es el CNE.

Pendejo quien crea que cambiaron al hampón de Alex Saab por el compromiso de elecciones “justas y libres” del año que viene en nuestro país.

Detrás de la excarcelación de uno de los individuos más buscados de las Américas, seguramente están las manos llenas de petróleo de la Chevron y la fiesta privada que tienen montada con los hidrocarburos a precios de regalo que el régimen le roba diariamente a toda Venezuela.

Con Maduro, o con Freddy Bernal como candidato, o con el mismísimo Mandinga dentro de las máquinas Smarmatic, el régimen va a hacer lo mismito que recién acaba de hacer a la vista de todo el mundo en el referéndum. Hinchará los votos y a los votantes de la manera más soez y descarada que puedan caber en la barriga del “mejor sistema electoral del mundo”, y el régimen ganará por 10.5 millones de votos por encima de María Corina o de quien sea. Venezuela, solo te queda la protesta y la calle.

Venezuela, nadie nos va a hacer el trabajo sucio: ¡nos toca a todos juntos echarle un camión de bolas para salir de esta gente! ¡Y no es corta la lista de necesidades que tiene el país!

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