El Fogón de la Editora

SUELDOS EN RECLAMACIÓN

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Allá en mi pueblo, en el Tocuyo, todas las bodegas y pulperías tenían guindadas el mismo cuadrito cerca de la caja registradora. Se trataba de una escena partida en dos momentos. En un lado mostraba a un señor bien gordo, vestido con levita y buen sombrero. Abajo del dibujo una frase: «Yo vendí a contado». A su lado otro señor, esta vez flacuchento, despeinado y con cara de sufrimiento, en la ruina. Con otra leyenda: «Yo vendí a crédito».

¡Así está la Venezuela de ahorita!

Los aguinaldos de los docentes adscritos al Ministerio de Educación por todo un año de trabajo: US$ 30, en el mejor de los casos. Los aguinaldos de los diputados de la Asamblea Nacional Bolivariana, por todo un año haciendo de focas aplaudiendo todas las estupideces que se le ocurra decir a Jorge Rodríguez: US$ 15.000. ¿Qué tal?

No repitamos lo que tanto nos gusta recordar a los docentes venidos a menos de nuestro país. En Japón los únicos ciudadanos que no están obligados a inclinarse ante su emperador son los Maestros.

Muy por el contrario de lo que pasa en Venezuela: mientras más jalamecate y más arrastrao seas, más chance acumulas para mejorar tus aguinaldos. Y hablando en serio, ¡ya ni con eso!

En las pancartas que arrastran los gremios de la educación en sus protestas de calle se lee: «Seiscientos días sin aumento salarial». Y agrego yo: «Ni en bolívares pisoteados, ni mucho menos en dólares indexados».

Otro “eslogan” de la protesta del magisterio venezolano: «362% de inflación en lo que va del año 2023».

Por favor: ¿qué Esequivo, ni qué María Corina de mis penas? El país humilde, el país que no tiene la plata para pagar por la educación privada de sus hijos, corre hacia el embrutecimiento. Con maestros y profesores como el del retrato del flaco que vendió «fiao», a la Venezuela pobre le toca escapar. Que es, justamente, lo que está haciendo a diario.

Los malvados del siglo XXI están ensañados contra del país, pero sobre todo en contra de la Venezuela que menos tiene. Y es que, de lado y lado del sube y baja de la politiquería venezolana, ni los unos ni los otros le ponen verdadero interés a esta tragedia nacional. Ni reclaman ni presionan para que estas absurdas, asquerosas diferencias como las del cuadrito de mi pueblo, se reproduzcan en todo el país y en tiempo real.

A todos, como dice la gaita: “Les puede salir el tiro por la culata”. ¡Ojalá!

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