CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Tal para cual

Las declaraciones del presidente Petro la semana pasada desde Cúcuta sobre las condiciones en que encontró la frontera con Venezuela ponen los pelos de punta.

Los espacios compartidos están tomados y controlados por la guerrilla, el hampa, los pranes y las malas mañas de la NARCOGUARDIA nacional bolivariana. O sea: ¡por los mismos bichos de siempre!

Pero Petro se acaba de enterar de ese desastre que lleva años funcionando en la frontera entre Colombia y Venezuela. Que la frontera es una zona sin ley. Una tierra de nadie, una franja enorme de propiedad arreglada y compartida entre las fuerzas más oscuras y sórdidas del delito internacional.

¿Será que al señor Petro recién le acaban de informar que el Tren de Aragua se reparte con el ELN de su país el cinturón de más de dos mil quinientos kilómetros de delitos que existen entre las dos naciones? ¿Que lo que abunda en la frontera son pistas clandestinas para sacar droga y trochas por donde meter gandolas de gasolina y gasoil, exclusivas de los NARCOGENERALES de la patria?

Aunque todo eso, y mucho más, lo conoce y lo sabe la inteligencia del gobierno colombiano desde hace siglos. Lo mismo que el régimen de Miraflores, que tiene mapeado todo ese territorio, porque es su zona, uno de sus principales espacios para hacer lo chueco.

Que son múltiples y muy variados. Que van desde el paso franco de lado y lado para los facilitadores de la producción de drogas, sus productos terminados como la cocaína, la heroína del Cartel de los Soles, armas, trata de inmigrantes, niñas, mujeres y hasta órganos humanos.

Y toda esa cloaca, el presidente Petro la suelta nada más y nada menos que al lado de su paisano Maduro, cuando ambos coinciden en el parque Disney del éxodo venezolano: Cúcuta.

Una alegre reunión entre angelitos que recién acaban de hacer juntos la Primera Comunión, con el fin de “mejorar” la calidad del intercambio comercial entre ambos países.

Y uno tan lejos de todo aquello como está, se pregunta: ¿pueden mejorar Maduro y Petro aún más la calidad de los intercambios que se llevan a cabo entre ellos dos? ¡No lo parece!

Lo que ocurra con Petro es un asunto de la incumbencia de los colombianos. Y en cuanto al choro colombiano, nos corresponde a nosotros los venezolanos; es decir, es una misión patriótica que le concierne a la próxima JUNTA DE GOBIERNO.

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