CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Tarde piaste, pajarito!

Tanto adentro como afuera de Venezuela, nadie espera recibir nada bueno para el país que provenga de Henry Ramos. Por una simple razón: quien controla, quien jefea y dirige el lado sucio y complaciente del parapeto de la oposición venezolana es, sin lugar a dudas, Henry.

Habilidoso, talentoso, inteligente y sin una sola gota de escrúpulos en su torrente sanguíneo, si los intereses y negocios de su poderosísimo suegro no se hubiesen cruzado con los de los llamados 12 apóstoles y socios, en la época de Carlos de Carlos Andrés Pérez, jamás se habría pulverizado la carrera política del Gocho. De manera que, ¿cómo no pensar que Henry no iba a caer parado y enmantillado entre la porquería de la crápula del siglo XXI que ha liquidado a nuestro país? ¡Quién puede lo más, también puede lo menos!

Los demás fulanos del “cuadro de honor” de la oposición gobiernera son solo relleno, un simple elenco, gente que nada más da la cara. Capriles, Rosales, María Corina y buena parte de los «50 de Joselito» son solo bloques, ladrillos apilados para arreglar la cúspide de la pirámide de la Mafia de la oposición electorera: ¡Henry! Siempre Henry.

Porque allá, en Venezuela, no hay un solo padrino. Esta Padrino López, el jefe supremo del narcotráfico y del narco Estado que se práctica en nuestro país. Pero del lado de los “supuestos” contrapesos democráticos, está el otro padrino: el inefable Henry. «Il Capo di Tuti le Capi» de la organización criminal que tiene las santas bolas de autodenominarse a sí misma como oposición al régimen de Caracas.

Lo demás son comedias, montajes que salen del programa de caricaturas que tiene el capo Diosdado Cabello, en donde se mantienen en escena aquellas tremendas amenazas de freír las cabezas de todos los adecos del país en una gigantesca paila en aceite de coco. ¡Mentiras! ¡Vulgares mentiras!

El mejor socio estratégico con que cuenta la crápula de Miraflores, después del gobierno cubano y de su aparato de inteligencia, ha sido y es la oposición que le hace de estilista de paja a la dictadura en Venezuela. Que la acomoda. La pinta y le tapa las canas para mantenerla “presentable” ante el mundo.

Lo bueno es que hasta acá te llegaron las paticas, Henry. El venezolano de estos días no mordió el anzuelo de tu último tratamiento de belleza para el régimen de Maduro: las primarias que validen la siguiente relección trucada del colombiano e imponer el estado comunal.

La gente sabe, ya la gente lo maneja: primero es lo primero. Y lo primero consiste en la batalla para que todos los venezolanos obtengan sus sueldos, salarios y pensiones en dólares e indexados. Esta vez: Henry Ramos ¡TARDE PIASTE, PAJARITO!

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