CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Tierra quemada

Está clarito: el régimen de Caracas se está llevando por delante todo lo que se consigue, a lo Jalisco. Allá en Venezuela nada ni nadie se salva.

No hay hacienda ni finca que produzca algo de comida que no le hayan echado mano. No hay huerto de tomates o de lechugas que no sea saqueado en la carretera por la NARCOGUARDIA nacional bolivariana, en las alcabalas de la patria. No hay cuatro hierros viejos que se salven sin caer en la manos, o en las redes de los chantajes fiscales, policiales o militares, que puedan producir un solo alfiler en algo que se parezca todavía a una fábrica privada en Venezuela.

Si el empresario que sea no está asociado, pegado, enchufado o no mantiene a alguno de los facinerosos de la patria en su nómina, ni produce, ni vende, ni transporta nada de lo que haga, importe o transforme.

Como en la Chicago de Al Capone: todo lo que se mueva en el país, que tenga un poquito de valor es “afectado” por la revolución y sus muchachos. ¡Sea lo que sea eso de “afectado”, que da para todo!

Así las cosas, ¿qué le van a estar parando estos fulanos a los cientos de derrames de crudo que están manchando de petróleo nuestras playas, ríos y caseríos todas las semanas?

Lo mismo con los megacráteres y cicatrices de desforestación colosales ocasionados por la minería a cielo abierto que están acabado con nuestro pedazo de Amazonía. Que de tan descomunales y groseros, son visibles a simple vista a través de cualquier ventana de la Estación Espacial Internacional, que está a 200 kilómetros del suelo.

La orden que tiene la CHEVRON es sacar crudo y gas de donde sea, como sea; llevándose por el medio a quienes sean, a quienes estorben, molesten o pongan las cosas difíciles. Si se derraman unos cuantos cientos de barriles de crudo, no le paran. ¡Sigan!

Aquel cuento del daño o huella ecológica solo funciona en territorios bajo el dominio de las leyes modernas. En Venezuela “eso” no aplica. En Venezuela las empresas petroleras, que hacen lo que les da la gana, están bien claras: lidian con cosas robadas. Allá la única “norma” COVENIN que existe y se aplica consiste en compartir las ganancias de las ventas internacionales de los recursos de todos los venezolanos con Maduro y sus secuaces.

A cambio, las sanguijuelas del siglo XXI, les dejan que estropeen el ambiente, los cuidan la guerrilla colombiana, ejércitos irregulares mercenarios que trafican oro, droga y personas, y las NARCOFUERZAS armadas bolivarianas, que vienen a ser algo parecido a todo lo anterior, aunque aún peor.

Y, de paso, juntos tratan de pasarle la coba al mundo de hacer elecciones libres y justas dentro de una tierra sin ley.

Por eso, Venezuela: ¡No te sigas dejando joder!

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