CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Todo el mundo a la calle

Chavistas y no chavistas. Negros, catires y zambos. Una nación completa, TODO EL MUNDO A LA CALLE, se está echado a las calles exigiendo sueldos, pensiones y jubilaciones en dólares indexados en contra de la inflación.

En Venezuela la gente está desparramada y resteada por la vida, por su propia sobrevivencia. Esta vez la gente, TODO EL MUNDO A LA CALLE, tiene bien claro que la protesta no termina delante de una tarima, frente a un show de artistas de moda.

El venezolano de hoy en día sabe que este asunto acaba cuando cada quien comience a cobrar la totalidad de sus sueldos y de sus pensiones y jubilaciones en la misma moneda con que se paga todo lo que se necesita para comprar cualquier cosa en el país: dólares, porque lo que es igual no es trampa.

Lo que algunos despalomados siguen identificando como “la dirigencia nacional” ha sido pasada por encima; ha sido rebasada en buena hora. Mientras la Venezuela obstinada de pelar bolas ya empieza a enfrentarse en la calle con los colectivos, las policías y el resto de los asesinos que visten el uniforme del régimen; los políticos de Venezuela, fuera y dentro del país, continúan disfrutando de sus vacaciones totalmente pagadas por el régimen en el planeta Plutón.

Si bien es cierto que la dictadura no tiene ningún logro que enseñar, la mafia de los políticos mudos tampoco tiene nada que decir sobre las tremendas necesidades que atraviesa nuestra nación. En plena Era de la Internet, régimen y oposición insisten en mentir, en dar estúpidas y torpes excusas que expliquen el rotundo fracaso que significa la permanencia de un régimen que ha desfigurado el rostro a todo el país por más de 24 años en el poder.

Y así, un río de gente, chavistas y no chavistas, todos confundidos en la misma vida de miseria que les toca llevar a cuesta, llegaron solitos y sin que nadie los empujara a la misma conclusión: ¡todos estos, régimen y oposición, no sirven para un carajo!, y son la misma miasma.

En Venezuela hace muchísimo tiempo que se llegó a la hora de las cuentas. El régimen de Maduro, blindado con las cúpulas de una oposición de mentiras, lleva décadas escurriendo el bulto a la calidad de vida del venezolano. Juntos, oposición y régimen, prefirieron el camino del Darién para Venezuela, antes de ser serios sobre las necesidades reales y colectivas de la gente que huye del país por el hambre.

Por eso es por lo que esta lucha no es ni del chavismo ni de la resistencia; Venezuela está peleando porque se le reconozca su derecho a la vida, peleamos por la no extinción por hambre y por mengua.

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