Economía

Todo un caos carga de crudo en buques petroleros en Venezuela debido a administración de puertos ejercida por la PDVSA contaminada por resabios chavistas

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us

Los retrasos están obstaculizando el plan de Estados Unidos para aumentar rápidamente las exportaciones de petróleo de Venezuela, luego de un acuerdo clave con grandes empresas comercializadoras a escala global. Todo apunta a que la disputa por la infraestructura se intensificará, mientras muchos socios de la estatal PDVSA se preparan para comercializar de manera independiente su participación en la producción bajo los nuevos términos contractuales.

La última vez que los clientes petroleros de Venezuela tuvieron que enfrentar retrasos tan prolongados fue durante el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos al país sudamericano a finales del año pasado, como parte de una estrategia que culminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Desde entonces, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha seguido el plan de Washington para reactivar las exportaciones petroleras.

Sin embargo, en los últimos meses, PDVSA y sus socios no han podido superar los 1,25 millones de barriles diarios de exportaciones, pese al aumento de la producción de crudo, la reducción de inventarios y la elevada demanda mundial, según datos de seguimiento de buques.

Cuando la producción alcanzó un máximo de más de 3 millones de barriles diarios hace más de dos décadas, las terminales venezolanas podían manejar más de 2,5 millones de barriles diarios de exportaciones, mientras los buques tardaban menos de una semana en entrar y salir de las aguas venezolanas.

Los problemas durante las operaciones de carga han provocado disputas por costos de demora, calidad del crudo y contaminación de buques, de acuerdo con documentos marítimos, cuatro fuentes y datos de seguimiento de embarcaciones.

“La velocidad de transferencia del crudo desde los tanques hacia los buques es increíblemente lenta, lo que obliga a los tanqueros a permanecer en los muelles más tiempo del establecido en sus ventanas de carga. Y si un barco llega para descargar importaciones, tarda todavía más debido a la falta de capacidad de almacenamiento de combustible”, afirmó una fuente de PDVSA.

El Ministerio de Petróleo de Venezuela y PDVSA no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Los retrasos son visibles en las decenas de tanqueros que permanecen a la espera de cargamentos de petróleo en las zonas de fondeo, especialmente cerca del puerto de Jose, en la costa nororiental de Venezuela, que concentra aproximadamente 70% de las exportaciones totales del país.

Informes de las compañías navieras revisados por Reuters mostraron interrupciones durante este año debido a fallas de equipos, problemas de calidad y cortes eléctricos durante las operaciones de carga y descarga en José.

Incluso empresas con posiciones privilegiadas para utilizar los muelles después de décadas de asociación con PDVSA, como la petrolera estadounidense Chevron, buscan soluciones para mejorar las operaciones de carga. Entre las opciones estaría solicitar acceso a puertos que hasta ahora han estado destinados al transporte nacional, según las fuentes.

Chevron tampoco respondió a una solicitud de comentarios.

El acuerdo de exportación petrolera de Venezuela con Estados Unidos, prorrogado en varias ocasiones, permitió a comercializadoras como Vitol y Trafigura transportar más de 140 millones de barriles de crudo y combustibles durante este año. La mayoría de los cargamentos tuvo como destino Estados Unidos, mientras otros regresaron a mercados que habían dejado de recibir petróleo venezolano durante años, como Europa e India, en medio del alivio de las sanciones estadounidenses.

Pero mientras Washington impulsa un plan de reconstrucción energética de US$ 100.000 millones en Venezuela, centrado principalmente en elevar la producción de crudo, los proyectos de infraestructura intermedia y aguas abajo —incluidas las reparaciones de terminales y refinerías— no están recibiendo la misma prioridad.

Funcionarios estadounidenses y venezolanos destacaron esta semana en dos conferencias realizadas en Houston la recuperación de las exportaciones petroleras y reconocieron los problemas de infraestructura, que, según dijeron, pueden solucionarse mediante nuevas inversiones.

“Estamos hoy en una fase de recuperación, pero la infraestructura está ahí”, afirmó el vicepresidente de PDVSA, Jovanny Martínez, durante una de las conferencias. “Hay deficiencias y la confiabilidad debe mejorar”.

Entre el óxido y las fugas

El congestionamiento en los fondeaderos de Jose y Pozuelos es anterior, en parte, al actual repunte de las exportaciones. Los puertos petroleros venezolanos todavía acumulan vestigios de los años en que el país estuvo sometido a fuertes sanciones estadounidenses, entre ellos tanqueros incluidos en listas de sanciones que llegaron de manera discreta y posteriormente quedaron imposibilitados de abandonar el país.

Uno de ellos, que navega bajo una falsa bandera guyanesa, permanece atracado en el puerto de Guaraguao, en Puerto La Cruz, con el casco y la cubierta visiblemente oxidados. El buque, conocido anteriormente como Syrma y utilizado para transportar petróleo hacia Cuba antes de ser rebautizado como Consul, lleva dos años allí, según datos de navegación y bases marítimas.

Como ocurre con otros buques, la embarcación ocupa espacio en los muelles, que ahora son altamente demandados, mientras compañías extranjeras buscan reactivar terminales inactivas para ampliar las exportaciones de crudo. A mediados de agosto, solo dos de los siete muelles de Guaraguao estaban completamente operativos, según un trabajador de la terminal.

La competencia por la capacidad portuaria ha llevado a varios clientes a recurrir a terminales y zonas de transferencia de barco a barco, donde las fugas de petróleo que manchan los cascos de los tanqueros son frecuentes y generan nuevos retrasos y costos.

PDVSA, mientras tanto, enfrenta cada vez más cobros por demoras, un recargo aplicado por cada día que un tanquero permanece esperando más allá de su ventana de carga asignada. La estatal ha acordado pagar estos costos únicamente en crudo.

La compañía también exige a los nuevos clientes que paguen los cargamentos al momento de la entrega, sin ningún tipo de crédito. Esta condición complica la facturación cuando los compradores reclaman recargos por demoras o descuentos relacionados con la calidad, según las fuentes.

La migración de decenas de contratos petroleros hacia nuevos términos, aprobados mediante una amplia reforma energética que entró en vigor a finales de julio, podría intensificar la disputa por la infraestructura.

Sin embargo, según las fuentes, PDVSA dejó claro que mantendrá el control de sus terminales, incluida la programación de todos los cargamentos, al menos por ahora.

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