CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Tribunal continental

Si la actual administración de los Estados Unidos de América quiere ser realmente parte de la solución del desastre en que viven Venezuela y los venezolanos, tanto de adentro como los que están afuera, definitivamente no está en la ruta correcta.

Nadie puede esperar ni avances ni mucho menos progresos en materia democrática y de respeto de los DD.HH. del régimen de Caracas, si las finanzas personales de los rufianes que controlan al país siguen creciendo exponencialmente.

Cada barril de crudo extraído por la CHEVRON y colocado al mercado internacional al precio que sea, cuyo dinero es confiscado por una mafia que no da cuenta de lo que recibe ni nadie sabe cuánto es lo que se coge, eso no puede ayudar a nadie. Excepto, claro está, a ellos mismos.

En ese orden de ideas, el Parlamento Libertador no puede coincidir con la política de la administración del presidente Joe Biden, que ha consistido en casi que suplicar al régimen de Caracas una mayor apertura democrática y respeto a las libertades y a las vidas y propiedades de los venezolanos, a cambio del otorgamiento de licencias de explotación y operación para los grandes consorcios energéticos que operan en nuestro país con el consentimiento del alto gobierno de Estados Unidos.

Al final enormes transnacionales con sedes fiscales en Estados Unidos, que, evidentemente, ni están comprometidas ni tienen interés alguno en la recuperación de la calidad de vida de los venezolanos, solo buscan hacer negocios y obtener máximos beneficios; lo cual entendemos como licito y natural. Pero para la Venezuela destruida por los rufianes del siglo XXI, esa forma de ver y de hacer las cosas las consideramos como acciones políticamente incorrectas.

Pues son acciones que solo llevan al fortalecimiento de la capacidad real del régimen para hacer el mal y aumentar como nunca antes los niveles de peculado y uso indebido de los dineros del país, en beneficio de una pequeñísima parte de Venezuela.

La Resistencia, el Parlamento Libertador, sostiene de forma muy contundente que tal serie de acciones serían equivalente al haber mantenido las ventas de petróleo y mineral de hierro, por ejemplo, de Estados Unidos al Japón Imperial luego del ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941. Los negocios deben tener un límite; y esa frontera debería ser el aseguramiento y respeto a la vida y a la dignidad humana.

En ese sentido, la Resistencia venezolana, así como el Parlamento Libertador, se adhiere a la iniciativa del presidente de la República de la Argentina, doctor Javier Milei, en convocar a las democracias de nuestro continente para sumarse a la acusación que por crímenes de Lesa Humanidad cursa ante la fiscalía de la Corte Internacional de Justicia sobre quienes usurpan ilegítimamente los poderes públicos en Venezuela.
Aún más, invitamos a los gobernantes democráticos del continente a que acompañen a la Resistencia venezolana y a su Parlamento Libertador. Ya es hora de que esta parte del mundo vuelva a ser ejemplo y recoja las iniciativas de libertad que nos distinguieron a lo largo del siglo XIX.

Llegó la hora de promover y constituir un tribunal internacional continental que ponga fin, que meta miedo, que haga desistir a todos aquellos rufianes que desde el poder y agazapados en el concepto de la autodeterminación de nuestros pueblos, hacen con nuestras mujeres, hombres y niños lo que les da la gana impunemente.

El continente americano ya está suficientemente adulto políticamente como para juzgar a individuos como Nicolás Maduro por peculado, genocidio y traición de la patria. O al tirano Miguel Díaz-Canel por presidir un régimen de terror y neocolonialismo hemisférico. O a Daniel Ortega, quien vapulea y saquea a Nicaragua y a los nicaragüenses con total y completa impunidad, o a Gustavo Petro que anda montado en la cuerda floja con el propósito de eternizarse en el poder contra la voluntad de ese hermano y querido pueblo colombiano.

Y muchos otros que se escapan de la justicia de sus propios pueblos, para esconderse en países de nuestro mismo continente o europeos, y viven la vida que les queda sin rendir cuentas en este mundo por todo el mal que han hecho.

En eso estamos. No daremos paz hasta que todos esos animales salvajes que hacen tanto daño y generan tanta miseria en sus propios países sean separados del poder y paguen sus cuentas.

Por eso pueblos de América no se dejen joder. ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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