El Fogón de la Editora

TRUMP ES VENEZUELA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Todos los ciudadanos norteamericanos que apoyamos y votamos por Donald Trump. Todos aquellos hombres y mujeres de bien que vivimos la era del «America First», el renacer del Orgullo Americano, el de los productos y servicios confeccionados en América con trabajo de americanos, estamos horrorizados.

No nos es posible creer que acá, en la América de la Democracia, de los Poderes Públicos Independientes y de la Libertad, se haya desatado una de las persecuciones de Estado más infames en contra de un hombre honorable y decente, como aquellas que ocurren en mi país de nacimiento, Venezuela.

Un grupo de poderosos individuos, expertos en manipular a su antojo las leyes de este país, persiguen rabiosamente para anularlo del escenario electoral de 2024, al líder vivo de mayor profundidad con que cuentan los Estados Unidos de América: Donald J. Trump.

La invasión a su residencia que acabamos todos de presenciar con la boca abierta, se parece tanto a los operativos siniestros de los aparatos de seguridad con que el régimen de Venezuela aterroriza a Venezuela y a los venezolanos que espanta. Una fuerza de ataque saquea las gavetas de las medias de un expresidente norteamericano, mientras que Joe Biden manda emisarios secretos a reunirse con Nicolás Maduro en mi país, para ver cómo le compra petróleo a un narcorégimen que saquea y martiriza a toda una nación.

A la señora Clinton le sacan a la luz un mundo de correos electrónicos incriminatorios de cualquier cosa, y el responsable tiene que estar escondido en la embajada del Ecuador en la ciudad de Londres el resto de su vida. ¡No hay derecho, vale!

Donald Trump se echó a los poderosos de América encima en el mismo momento en que decidió no aceptar ni convalidar la trampa electoral de la cual fue objeto en noviembre de 2019. Ahora, como bien él mismo dice, es víctima de las más horrendas trampas de maleantes, al mejor estilo de los depauperados países del Tercer Mundo o de las repúblicas bananeras de América Latina, que él, justamente, tenía en la mira.

La actual administración norteamericana está jugando con los más sagrados principios y valores sobre los que se ha construido este país. Esta gente acá en América está jugando con fuego.

¡Ojalá lo tengan claro! Donald Trump se ha convertido en otro asediado por el mal, por los mismos malvados que persiguen a la gente que vale la pena en mi país de nacimiento, Venezuela.

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