Opinión

Un ejemplo de amor verdadero

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

Ayer, en el llamado Día de San Valentín o del amor y la amistad fue muy bueno recordar expresiones supremas de amor con solo un hecho memorable que es ejemplo digno y necesario seguir.

Se trata del amor del Comandante del Escuadrón de Soberbios Dragones de Caracas, de la Orden de los Libertadores, el benemérito Coronel Luis José María Rafael Rivas Dávila, nacido en Mérida el 19 de agosto de 1778.

En la Batalla de La Victoria, que como sabemos ocurrió el 12 de febrero de 1814, por lo que fue conmemorada hace 2 días atrás, fue herido de muerte con un tiro de fusil. Ya próximo a morir y luego de habérsele extraído la bala, dijo a sus compañeros: «Llevadla a mi esposa y decidle que la conserve y recuerde que a ella (la bala) debo el momento más glorioso de mi vida, aquel en que he perecido defendiendo la causa de mi suelo…».

Difícilmente sea superado su amor a Venezuela, por lo que debemos amor a ese héroe, amor a su ejemplo, amor a su gloria. También es justo recordar en este día, como se hace menester, conocer esas dimensiones supremas por excelsas del amor.

Mientras se vive en la Venezuela traicionada y sin héroes, aquel gran día se dio una de las más importantes hazañas militares engalanada de amor y amistad por nuestros país y su Segunda República.

Fueron 9 horas de dura batalla contra el realista Francisco Tomás Morales, en la épica osadía de La Victoria. Muchos jóvenes caraqueños participaron y murieron con gallardía y valentía a pesar de no ser soldados ni tener formación para la guerra, solo por amor a su Patria Venezuela.

El intrépido Gral. José Félix Ribas ese día dijo: «En esta jornada que será memorable, no podemos optar entre vencer y morir, necesario es vencer. Viva la República». Lo dio todo y triunfó, como regalo a su amada Venezuela.

El prócer Tcnel. Vicente Campo Elías, con su oportuna participación, decide la batalla a favor de los patriotas, un gran amigo del Gral. Ribas, ¡qué ejemplo de amistad!

Al día siguiente, El Libertador otorga al Gral. Ribas el calificativo de Vencedor de los tiranos de La Victoria, su tío político a quien quería y admiraba.

El Gral. Ribas dice: «La sangre de los ilustres caraqueños derramada en La Victoria y con la protección visible de la Virgen María Purísima de la Concepción fueron los que salvaron la Patria en aquel día memorable». Son sentimientos de amor, pasión y convicción por la tierra a la que pertenecía, su Patria Venezuela.

Sin duda, lo que con infinito orgullo relato de nuestra historia, constituye una infinita belleza, heroísmo, moral y virtudes en general, que son prístinos atributos del amor verdadero que obsequiaron aquel día a la hoy sufrida, mancillada y avergonzada Venezuela.

El referido sistema político perverso ha descorazonado a los hijos de esta tierra como parte de su macabro plan, para que no se repitan tan nobles proezas.

Seguramente, el día de hoy se celebrarán otros amores, pero nunca de los necesitados con urgencia en la dimensión del amor señalado con el honor que merecen nuestros libertadores.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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