Opinión

Un grito contra la injusticia

Omar González Moreno / Venezuela RED Informativa.us

La “injusticia” como represión y castigo político se empezó a aplicar en los tiempos de la vorágine que significó para Francia y para el mundo, la Revolución Francesa. Y, esa misma práctica ha sido empleada en reiteradas ocasiones en cada era tumultuosa de la humanidad.

La “injusticia popular”, eufemismo de los intolerantes, se empleó en la Francia revolucionaria y también en la Alemania Nazi, y es similar a la que vienen aplicando en Venezuela desde hace 22 años.

El ejemplo más palpable de esto, es la sentencia injusta, irrita e inmoral en contra de Juan Requesens, quien acaba de ser condenado a 8 años de presidio.

Tal medida, además de ilegítima, pues es emanada por un sistema judicial irrito, corrompido y totalmente arrodillado a intereses políticos, está basada en una acusación completamente falsa.

Este caso –cual guillotina moderna– es simplemente la forma del régimen para cortarle el camino a un joven luchador por la libertad y por el cambio real de Venezuela.

Toda la nación repudia esta medida y la reconoce tal y como es, es decir, una represalia por la valentía de un venezolano que jamás se ha doblado ante las presiones y desmedidas de un modelo incapaz y violador de los Derechos Humanos.

Juan Requesens se suma a la lista de atropellos y ultrajes contra la dignidad de los venezolanos, será una página más en el expediente de Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional.

Hoy nos sumamos a ese grito ciudadano de ¡Libertad para Requesens! ¡Libertad para todos los presos políticos!

Así de claro.

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