CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Un pasito a la vez, Venezuela

El balance de resultados del país para 2022 sigue en rojo, en números negativos. Decir o creerse otra cosa es tragarse una nueva mentira del régimen de Caracas. Los embustes, de patas muy cortas, que suelta a correr el colombiano Maduro sobre la salud de Venezuela, terminan encallados en el fango de la cruda realidad nacional.

Allá, en Venezuela, durante todo este año que está por terminar no hay nada positivo que mostrar. Nada, absolutamente nada que haya mejorado en algo, en lo que sea de la vida de las grandes mayorías de nuestro país.

Venezuela continúa su acelerado retroceso económico. La democracia, así como las libertades individuales de todos los habitantes del país, siguen empeñadas en los bolsillos de los cubanos, los iraníes y de unos cuantos gobiernos y organizaciones de porquería que tienen el control sobre el aparato del estado venezolano. Hay casi 300 presos de conciencia, judicializados por tribunales manejados por individuos semianalfabetos, rabiosamente pegados a los deseos del régimen.

La gente de a pie de un país en permanente crisis vio mermar la capacidad de compra de sus ingresos en algo más del 300% a lo largo de todo este año. La inflación, en dólares, se tragó todo el esfuerzo, todo el trabajo y todas las pensiones y todos los ingresos de millones de venezolanos. Solo unos pocos enchufados, pegados al régimen, militares de alto rango e individuos arrastrados de la penosa oposición en Venezuela, vieron aumentar sus patrimonios en este año que termina.

Esa misma oposición que solo salió, que solo mostró la cara, cuando Maduro abrió la maleta en la que lleva sus muñecos; y solo para validar todas y cada una de las estupideces de un régimen fracasado que continúa usurpando el poder legítimo del país.

Puedo continuar sacando las cuentas de este mal año, que en nada resulta diferente a los años anteriores, que se han venido repitiendo a lo largo de más de dos décadas.

Permítaseme, en cambio, rescatar dentro de esa “Venezuela de la sobrevivencia”, dentro de aquella Venezuela del “sálvese quien pueda” lo más firme que nos une a casi todos por igual: la necesidad de exigirle tanto al sector privado como al sector público nacional la inmediata dolarización e indexación de todos los sueldos y pensiones de todos y cada uno de los trabajadores y jubilados en Venezuela.

Yo, Pablo Medina Carrasco, lo tengo bien claro: ¡UN PASITO A LA VEZ, VENEZUELA! Que todos reciban un feliz y esperanzador 2023.

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