El Fogón de la Editora

UN POLÍTICO VENEZOLANO EN PERSPECTIVA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Yo, a quien me quiera oír, se lo digo. Me metí en este portal digital, Venezuela RED Informativa.us porque amo a mi Venezuela y por mi hermano Pablo Medina, quien estuvo bloqueado tanto en los medios de comunicación en su patria natal, y aquí en Miami también, e ignoramos los motivos. Gracias a Dios en VRI, desde hace 2 años está vibrando como los buenos sin bozal de arepa, llamando al pan pan y al vino vino.

Desde que Pablo llegó a este país, saltando y corriendo para escapar del régimen que ya le había inventado 14 delitos que jamás cometió, volvimos a funcionar como el martillo y el yunque, la candela y el cigarro, igual que cuando éramos niños los dos allá, en el Tocuyo.

Pablo desde muchacho siempre ha sido un dinamo. Es un político, visionario, honrado, solidario. Un auténtico patriota, guerrero, valiente, amante de la justicia, íntegro, incorruptible e irreverente en la defensa de sus ideales, y con arraigados principios éticos y morales heredados de nuestros padres.

Un hombre con iniciativa, con empuje. Un hombre que no conoce ni la derrota, ni el desánimo. Fue diputado, vicepresidente en el Congreso de la República, en la época de la Cuarta República, y también senador. Aquí en Miami se ha convertido en el líder de la Resistencia de Venezuela.

¡Pablo Medina se cae, lo tumban y él solito se levanta! Y siempre con buen humor. Le puede pasar lo que sea y te saca un chiste de una de las miles de anécdotas de su vida llena de aventuras. Pero nunca, nunca, se pone bravo, y tampoco se rinde.

Para mí, para Yolanda Medina, mi hermano Pablo está hecho con la misma receta con que se cocinan los sueños: bondad, desprendimiento, tenacidad y mucha, muchísima pasión y amor por todo lo que hace. En toda su trayectoria de luchador incansable por la libertad e independencia de Venezuela ha dejado huellas imborrables que conduzcan hacia una nación libre e independiente.

Llegó a América sin un centavo, vive en Estados Unidos con poco y no tiene nada escondido ni guardado en ningún lado. Luego de toda una vida metido en la política de nuestro país, dando tumbos y haciendo sindicatos, causas, proyectos políticos útiles y posibles para los trabajadores venezolanos, no tiene donde caerse muerto. O sea: efectivamente es un hombre honesto.

Pablo, mi hermano, es una máquina de hacer relaciones. Auténtico amigo de sus amigos. Un aparato dedicado 24 horas al día, todos los días de todos los meses de todos los años en conseguir las conexiones para que sus hijos, sus nietos, su familia y los hijos, nietos y familias de todos los venezolanos vuelvan a tener a Venezuela. Su pasión, su fastidiosa obsesión consiste en recuperar las libertades individuales y colectivas en Venezuela.

Y no hace otra cosa en todo el día, todos los días y todo el tiempo que sea, que no sea buscarle la caída al régimen que tiene pisada a Venezuela. Sacarlos a patadas del país y pedirle más tiempo a la vida para poner a Venezuela a andar por la senda del progreso y del desarrollo.

Hay gente que se aburre, que tira la toalla, que simplemente pasa el suiche porque la vida va pasando, pero mi hermano Pablo parece no darse por enterado de nada que no sea salir de la NARCODICTADURA de Miraflores y de arrimar su esfuerzo para la recuperación de nuestro país.

Por eso, querido hermano: nuevamente te deseo ¡Feliz Cumpleaños! Otra vez mis mejores deseos y mi sueño de algún día poder contar con varias docenas de Pablos Medinas para convertir a la Venezuela que una vez todos quisimos tener.

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Un comentario

  1. Excelente escrito querida Yoli.
    Pablo es una persona que no se rinde y como tú dices lleno de amor por su país. Un gran amigo de esos que ya no abundan porque su sinceridad y transparencia no tiene límites. Felicidades amigo Pablo y bendiciones!

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