CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

USA: S.O.S., una mano a Venezuela

Ya lo tenemos suficientemente claro; se trata de un secreto a voces. La meta del Departamento de Estado norteamericano en el asunto Venezuela ha sido lograda. América ha estabilizado al NARCO-RÉGIMEN venezolano. Eso significa que, a los ojos del mundo libre, el régimen usurpador que encabeza Nicolás Maduro ha pasado a ser, en la práctica, un gobierno legítimante constituido y convenido por las antiguas partes en conflicto, con alguno que otro “problemita” menor de institucionalidad interna a ser resuelto a través de unas elecciones “justas”. Por supuesto, como le dé su real gana de llevarlas a cabo el CNE con sus compinches de siempre.

Ese bojote de infames mentiras son más que suficientes para echar a andar todo tipo de negocios promovidos por la poderosísima maquinaria del lobbing energético en este país, muy bien engrasado por una de las Siete Hermanas: la CHEVRON.

Las grandes corporaciones mineras y energéticas, tanto norteamericanas y canadienses como europeas, están hace años en fila para darle con todo a la piñata de los recursos venezolanos. Eso sí: detrás de los chinos, los rusos y los iraníes, que llegaron primero. Ya sabemos que los cubanos, como dueños de casa, sirven la gelatina y pasan los tequeños. Ellos, como repetía el miserable de Hugo Chávez, ya son parte de la familia. Es algo así como fiesta en la casa de las putas, organizada por el chulo, quien cobra la entrada en la puerta a los clientes.

Perdonen, pero es que no hay que ser ni genio ni premio Nobel para comprender esta funesta realidad.

El asunto es que la Administración actual norteamericana no es, ni mucho menos, ni la representación ni la expresión del sentimiento de todo este Gran País.

La mejor parte de esta Gran Nación, la parte buena y noble, la parte que ha regado con su sangre el mundo en dos guerras mundiales. La parte enorme y mayoritaria de los Estados Unidos de Norteamérica que salvó de la evaporación nuclear al planeta, en más de una oportunidad durante la Guerra Fría. La inmensa mayoría de hombres y mujeres que cerraron filas con su primer mandatario cuando los soviéticos utilizaron a la Isla de Cuba para chantajear al mundo libre. Siempre, pero siempre, regresa y recupera el camino de la justicia y la protección a los más débiles de la Tierra.

Porque Norteamérica es mucho, muchísimo mejor. Y, justamente, es a esa enorme parte de este Gran País que la Resistencia venezolana necesita hablarle y recordarle insistentemente que allá, al norte de la América del Sur, existe un pueblo amigo al cual un grupo de rufianes quieren extinguir. Hablándole a la América profunda: tiéndanos una mano, porque necesitamos de su ayuda.

Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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