CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Venezuela abrió los brazos al pueblo judío

Vladimir Putin, el zar-dictador de todas las Rusias, pone el grito en el cielo. Indignado, asegura que el mundo está acusando a Irán injustamente por el mal comportamiento de sus aberrados del Hamás.

Que Irán es bueno, que solo entrena, financia y arma hasta los dientes a los terroristas de Hamás. Pero que, sin pruebas, no se debe culpar a Teherán por la barbarie y el sadismo desplegado por las hordas del Hamás, que liquidan, violan, secuestran, destruyen y asesinan todo lo que consiguen a su paso.

La Resistencia venezolana, como representante de la mayoría de la Venezuela buena y decente que existe dentro y fuera del país; la Resistencia venezolana insiste en desligarnos y deslindarnos completamente de los múltiples apoyos que el régimen de Nicolás Maduro brinda al grupo terrorista Hamás y a sus titiriteros, el gobierno de la República Fundamentalista de Irán.

Hugo Chávez, el triunvirato de Maduro-Padrino-Diosdado, junto con el resto de los pillos y hampones que explotan para su propio beneficio a Venezuela y a los venezolanos, no representan, ni nunca lo han hecho, ni el sentir, ni los afectos del pueblo de nuestro país, que reza en silencio por la sobrevivencia del pueblo hebreo, que finalmente recuperó Israel como su patria bíblica, y NO se parece, ni piensa, ni funciona igual a la dictadura que somete a nuestro país en contra de nuestra voluntad.

El régimen de Caracas, que lleva a cabo las mismas prácticas que sus asociados extracontinentales, no se parece al sentir noble y cariñoso del pueblo venezolano.

Venezuela y sus gobiernos de antes, durante y después de las persecuciones nazis y del Holocausto judío durante los años 30, 40 y 50 del siglo XX, recibió barcos llenos de refugiados europeos de origen hebreo. Buques de todo tipo que navegaban como parias, dando tumbos por los puertos del Caribe y de la América Central, sin obtener permiso para que sus pobres pasajeros desembarcaran y recibieran trato de refugiados. Y Venezuela, su pueblo y su gobierno, los recibieron, y lo hicieron varias veces.

Esa Venezuela de gran corazón y prácticas sinceras de empatía y de caridad cristiana no ha muerto. Sigue ahí. Agazapada, oyendo con horror como el régimen de rufianes y malvivientes que usurpa el poder en Caracas, asociados en el delito y en el robo internacional de nuestras riquezas con Irán, Rusia, China y otros tantos, se burla, igual que Putin, de las calamidades de una gente que lleva dos milenios luchando por sobrevivir como raza.

En eso, el pueblo judío, el pueblo de nuestro Señor Jesucristo, se parece muchísimo al pueblo venezolano. Ambos nos negamos a que nos extinga lo más sucio y mortífero que pueda tener la raza humana: el fanatismo. Y en pleno siglo XXI, el fanatismo de tipo religioso.

No somos iguales, ni siquiera prójimos, de los rufianes que aúpan, auspician, dan protección, documentación y recursos financieros para llevar a cabo las aberrantes acciones genocidas que hoy vemos, y que Hamás se ufana en practicar en contra del pueblo judío en Israel, desde Venezuela. ¡Que no se nos confunda! ¡No somos iguales, ni nos parecemos a esa gente que está en Miraflores! ¡Somos mejores!

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba