Venezuela

Venezuela estremecida por desaparición penitenciaria, posterior muerte en manos del régimen y ocultamiento a su madre del preso político Víctor Quero

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa.us

Para la señora Carmen Teresa Navas, el tiempo se detuvo el 3 de enero de 2025, el día que detuvieron a su hijo, Víctor Hugo Quero. Pero el tiempo, en realidad, la estaba sometiendo a una carrera que ella no sabía que ya había perdido.

Durante meses, Carmen tocó las puertas del Internado Judicial Rodeo I; preguntó, rogó y esperó una respuesta que nunca llegaba o que, peor aún, se le negaba con cinismo. Mientras ella caminaba los pasillos de la burocracia penitenciaria con la esperanza de volver a abrazarlo, Víctor Hugo ya no estaba.

El cronograma de la opacidad

Según el reciente reconocimiento oficial del Ministerio de Servicios Penitenciarios, Víctor Hugo fue trasladado de su centro de reclusión al Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo el 15 de julio de 2025. Nueve días después, el 24 de julio, murió. Sin embargo, el Estado prefirió el silencio a la transparencia. Lo enterraron bajo protocolos que excluyeron a su madre, dejando que ella siguiera buscando a un hombre que ya habitaba una tumba anónima para su familia.

Líderes políticos y defensores de derechos humanos han reaccionado con vehemencia ante lo que Edmundo González Urrutia define como una «ejecución administrativa del olvido«. No se trata de un simple error de comunicación; es la ruptura del hilo constitucional.

El Estado como responsable de la vida

La abogada Delsa Solórzano ha sido tajante al recordar el Artículo 43 de la Constitución: el Estado es el garante absoluto de la vida de quienes están bajo su custodia. «Esa protección no es una formalidad«, señaló, exigiendo que se entreguen todos los registros médicos y judiciales que expliquen cómo un ciudadano entra sano a una celda y termina en una fosa sin que su madre sea notificada.

Por su parte, Alfredo Romero, director de Foro Penal, calificó de «indignante» la justificación oficial que alega una supuesta falta de «vínculos filiatorios» para no informar del deceso. La realidad es que Carmen Navas estuvo allí, en las puertas de Rodeo I, y la respuesta sistemática fue la negativa de su paradero.

La tortura del «no saber»

Desde la organización Primero Justicia denuncian que este caso no es un hecho aislado, sino una política de Estado que utiliza la tortura psicológica contra los familiares. Carmen Navas pasó 10 meses y 13 días viviendo un duelo suspendido, alimentado por la mentira institucional.

Hoy, la exigencia es una sola: justicia, verdad y reparación. El caso de Víctor Hugo Quero Navas se convierte en un símbolo de la desprotección del ciudadano ante un sistema que, en lugar de rehabilitar o juzgar con debido proceso, parece haber perfeccionado el arte de hacer desaparecer incluso a los que ya han muerto.

Ni el «cumplimiento de protocolos» ni los comunicados tardíos podrán borrar el hecho de que, en Venezuela, se puede estar muerto para el Estado y desaparecido para una madre, todo al mismo tiempo.

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