CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Vestidos y alboratados

¿A ver como lo digo sin que me salgan con aquello de que yo soy un alacrán o un financiado por el régimen, que vive una vida de Hollywood acá en un sofá en la sala de la residencia alquilada por mi hermana, o que me consideren un rompe grupos?

Tenga o no María Corina la zanahoria bien agarrada por las hojas, Venezuela se desliza hacia una transición inimaginable. Para empezar: ¡no todo está dicho!

Con o sin González Urrutia y sus grandes amigos del Madrid de Zapatero y Pedro Sánchez, hay un gentío que se ha comprado ya el flux para la investidura, que de pronto le toca dejar metido en el closet.

Los pajaritos que llegaron con sus mejores abrigos a Oslo, que seguramente fueron quienes pagaron al contratista que extrajo a María Corina de Venezuela, posiblemente están jugando en posición adelantada. Quienes se crean que las cuentas pendientes a tanto vagabundo enchufado con el régimen, tanto actor que ha puesto en escena macabras telenovelas para hacer llorar a la gente; que han vendido y revendido a Monómeros, a la Citgo, el oro de la república y el lave y limpie de los reales del tráfico de drogas a que se ha dedicado el Cartel de los Soles. ¡Quienes estén apostando a que Venezuela es tonta e idiota está bien pelao! La transición, que todo indica va a ser durísima, no se resuelve solamente con promesa de montar empresas en Venezuela y de generar miles de empleos.

Ya estamos viendo que al mismo Donald Trump, con una política económica, le interesan todo y sus aranceles y políticas comerciales agresivísimas, aunque no le llueven los negocios como aguacero en los llanos. Porque Venezuela, déjate de bromas: nadie, pero nadie, ni los que están allá, ni tampoco los que vamos a regresar, somos los dueños y propietarios del país, aclaratoria necesaria.

A ninguno de nosotros, a ninguno, nos dejaron a Venezuela por cuentas de nuestros papás, por el mérito de hacer resistencia al régimen de ladrones contra el cual muchísimos llevamos años luchando. Ya no estamos en la época de los adecos que estuvieron presos en Guasina. ¿Recuerdan? Con esa excusa se cogieron al país como cosa de ellos.

Mis amigos, presten atención: ¡esa ya no va! Porque de ser un asunto hereditario, esos mismos que se sacudieron los bolsillos para pagar la extracción de María Corina, hace 20 años pudieron también haber contratado a la misma empresa mercenaria para acabar con quienes tanto daño han hecho a Venezuela y su gente.

Y es interesante que todos nos preguntemos: ¿Por qué no lo hicieron antes? Pregunta necesaria.

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