CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Víctimas de la desesperación

La empobrecida migración de venezolanos que salen andando desde nuestro país como hormigas, ya son piezas del mercado al menudeo para muchísimos rufianes a todo lo largo de Centroamérica.

Para cientos de funcionarios de los gobiernos de los países en tránsito, desde Panamá hasta la frontera sur de Estados Unidos con México, nuestra gente se ha transformado en una minita de oro. La maldad hecha gente y la falta completa de escrúpulos son los principales compañeros de los caminantes venezolanos.

El venezolano que logra salir con vida de la horrenda Selva del Darién es extorsionado, robado, explotado y, muchísimas veces, ultrajado a todo lo largo de su camino hacia el Norte.

Muy pocos se apiadan de familias enteras, de las muchachas lindas o de las feas; de las jóvenes o de las mayores para hacer con ellas lo que a esas hienas del camino se les antoje.

En los “supuestamente seguros” refugios destinados para los inmigrantes ilegales en países como Panamá, muchos de sus malvados funcionarios le cobran 5 dólares por día a la gente, por otorgarles un permiso truqueado para que puedan salir de esos recintos y logren conseguir un trabajo de lo que sea, para llevar algún alimento a aquellos que dejaron en garantía detrás de las alambradas.

En cuanto a ACNUR, como ya es costumbre con todo lo que tiene que ver con sistema ONU, solo sirve para que los políticos y las artistas de Hollywood se tomen fotos con el hambre y el agotamiento de los venezolanos ahí arrumados.

Es que no hay de otra, señores: hay que presionar, hay que moverse duro para conseguir el auxilio del actual Gobierno norteamericano, para que establezca un puente humanitario que permita rescatar a miles y miles de venezolanos que están siendo agotados y extinguidos a todo lo largo de Centroamérica.

Al paso que marcha esta desgracia nacional, la recuperación de los nómadas de la miseria de Nicolás Maduro va a ser muy baja; los están extinguiendo día por día. No hay derecho, no tiene perdón de Dios que estos malvivientes del régimen de Caracas se burlen, hagan mofa y se rían miserablemente del sufrimiento de una parte de nuestra nación, a la cual ellos, con el desastre de país que han dejado, han convertido en VÍCTIMAS DE LA DESESPERACIÓN.

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