El Fogón de la Editora

VIOLENCIA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Estoy completamente convencida de que las mujeres, y en especial las mujeres venezolanas, sirven para mucho más que para parir, como se atreve a decir el dictador. En Venezuela, “el país de las mujeres solas”, los papás, los hombres, en su gran mayoría, han brillado por su ausencia en muchísimas de nuestras familias desde tiempos inmemorables.

Cualquier hombre o mujer que me esté leyendo, levante la mano: ¿cuántos venimos de hogares sin papás, o con una mamá tan, pero tan arrecha, que no necesitó a nadie para echar palante a sus crías, como la mía, por ejemplo?

En Venezuela, la gran mayoría de nuestras mujeres han levantado solas a sus familias. Cargando con hijos, sobrinos, ahijados, nietos, abuelos y mascotas; más en estos tiempos de éxodo.

Las mujeres en Venezuela doblaron y hasta triplicaron a los hombres en nuestras extintas aulas de clases, tanto en pregrado como en postgrado. Superando a los varones con mejores promedios académicos, aun cuando, las más de las veces, se repartían entre sus trabajos en la calle y sus responsabilidades domésticas.

Las mujeres, y en especial las mujeres venezolanas, son quienes cargan con la responsabilidad cultural de la formación y asistencia en el hogar de los chamos. Trabajan en todo aquello que les toque trabajar, sin tantos escrúpulos como los que arrastran nuestros hombres. Al decir criollo: ¡somos más echadas palante!

Sin pretender ser feminista, las mujeres, y en especial las mujeres venezolanas, somos superiores a la media de desempeño de muchísimos de los hombres con que nos conseguimos en el día a día; tanto allá como en cualquier parte del planeta donde nos encontremos.

¡El asunto es que Nicolás Maduro es un animal! Una serpiente venenosa, sin madre. Que solo conoce de expresiones que le identifican su baja naturaleza, que son tan miserables como él.

Nicolás Maduro es un “pobre” individuo maltratador y abusador de todo un país, del cual solo se puede esperar maltrato y violencia para con las mujeres venezolanas ¡Todos los canallas “funcionan” igual!

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