CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Y ahora el circo del Esequibo

Como todos sabemos, la oposición venezolana salió el domingo a hacer sus primarias. Unas elecciones en las que los abuelos de la tercera edad resultamos mayoría, tanto fuera como dentro del país, sobre los millones de jóvenes que ya no se dejan enganchar por una salida electoral a esta desgracia. Con cuadernos electorales montados a mano, concentrando varios centros en un solo lugar de votación. Con colas muy mal organizadas, pero que producían la sensación de una enorme participación, aunque la gente estuviese estancada en el mismo sitio por largo rato. Con papeletas sin fotos en las que todavía estaba hasta el nombre de Capriles como candidato y se votaba marcando una X.

A la manual. Sin el cáncer de las máquinas Indra-Smarmatic y su metástasis dentro del CNE. Su tumor maligno alojado en la sala de totalización y todos sus rectores como células enfermas dañando los órganos vitales del país. Finalmente, haciéndole caso a Venezuela. No asociándose con los maleantes del régimen y manejando todo a la antigüita; como construimos, como templamos la democracia de la Cuarta República.

Esa democracia de la Cuarta República, con todos sus defectos, pero en la que nunca se vio, pero nunca, a ningún mandatario, ni a ningún partido político en el poder por veintitrés años seguidos sin interrupción alguna.

Y entonces, la semana comienza con un régimen abochornado, cantando fraude dentro del proceso de la oposición. Régimen, importantísimo de recordar, campeón de campeones en guisos, trucos y fraudes electorales corridos y vigentes desde el referéndum revocatorio en contra de Hugo Chávez en 2004. Que, como decía aquel generalote del golpe, “el cual perdió”.

De manera que hasta sale la narco-tía, Cilia Flores, en su rol de brollera del barrio y con cada una de sus manos puestas en sus caderas, le grita a María Corina tramposa. Al fiscal, mandado como siempre, le dice que salga a meterle miedo a Súmate y a Casal para que confiesen cómo fue que hicieron para que la señora Machado ganara las primarias. ¡Increíble!

Si no fueran tan patéticos, ladrones y vulgares, los del régimen darían risa. Por más que el señor Juan González quiera disfrazar a la dictadura venezolana como una democracia “con problemas”, no hay forma ni manera alguna que estos hampones de Miraflores puedan evitar desdecirse, hablar «patras» y «palante» a cada momento. Ya no les queda nada de credibilidad. Hace años que ese tanque lo tienen vacío. Inclusive entre la poquísima gente que aún se toma en serio sus cuentos de la revolución del siglo XXI, muy pocos les creen; salvando a sus enchufados que, esos sí, son Patria o Muerte con Maduro y sus secuaces.

Es que resulta que estos malandros del régimen ahora van a lanzar un referéndum para consultar si los venezolanos estamos de acuerdo o no en que el Esequibo, la Zona en Reclamación, es o no es de Venezuela. O sea, ahora acaban de contraer un sarampión estacional de decencia.

Haciendo caso omiso, por cierto, de la increíblemente larga lista de asuntos que estos rufianes nunca, pero nunca, han pasado a la consulta del país. Como por ejemplo: Aquello de regarle a Irán un millón de hectáreas de tierras para que los “pobrecitos” de Hamás vengan a sembrar calabacines. O lo del cambio del nombre de las no-sé-cuántos aeropuertos, autopistas, calles y hasta el del Cerro El Ávila que tampoco le preguntaron al venezolano si estábamos conformes o no.

Lo mismo que del cambio del tipo de pago, solo en efectivo o en las cuentas de un grupito de rufianes del alto desgobierno, de los embarques de petróleo, de gas, de minerales y de un bojote de cosas más que, a cuenta de unas medidas de restricción impuestas a un estado criminal y narcotraficante, supuestamente los obligaba a robarle a todo el país en vivo y en directo diariamente toda la plata del mundo. Eso tampoco lo consultaron.

Si quieren continuar, jugando a dárselas de vestales de la democracia para que sus aguantadores y sus cómplices de afuera les crean, más bien pregunten a los trabajadores y pensionados en Venezuela si desean que se les pague en dólares o en bolívares devaluados.

¡Bandidos, canallas, no se metan con los más pendejos! Ahora que se sienten otra vez dueños del barrio se ensañan con los cuatro ilusos que creen en lo que ustedes jamás y nunca ni han creído ni mucho menos han practicado en verdad: ¡en la democracia!

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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