CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Y eso no puede ser!

Los trabajadores en Venezuela no pueden continuar sacando mal sus cuentas salariales. Si van a seguir creyendo en los sindicatos pro-régimen, con sus explicaciones infantiles sobre el porqué los sueldos y los salarios deben continuar siendo cancelados en bolívares devaluados, están bien jodidos. Igual si la gente quiere continuar tragándose el cuento de hadas sobre las medidas y restricciones internacionales que pesan sobre Venezuela que tienen parado al país.

Allá, en Venezuela, los únicos que le pueden dar un «parao» en seco a esa aberrante explotación humana, tanto por parte del sector público como por el privado, son los trabajadores organizados de nuestro país. ¡Ya basta, vale!

El venezolano que cobra un sueldo, que no vive del estar enchufado, ni traficando drogas con las NARCOFUERZAS armadas; las grandísimas mayorías de trabajadores del país, debe exigir el pago de sus sueldos y salarios en dólares y a la misma relación de alteración con que se comportan todos los precios de todos los bienes y servicios que se venden en Venezuela.

Aunque el sector privado de la economía ha empezado a comprender, lentamente por cierto, que de la única forma en que se puede contar con el trabajador de la Venezuela de hoy en día es remunerándolo en dólares; con los montos que liquidan como sueldos tampoco es que la gente cubra su canasta familiar. ¡Porque allá en Venezuela medio mundo se las da de vivos!

Es que la única manera de frenar el proceso de extinción, de genocidio por hambre que lleva años matando al país es a través del pago de sueldos y salarios con la misma moneda y dentro de los mismos niveles de variación en que se mueven todos los precios en dólares en dentro del país.

Porque lo que ocurre hoy en día en Venezuela es de locos: ¡el trabajador venezolano paga todo lo que compra en dólares y gana su sueldo en míseros bolívares estáticos en el tiempo!

Este asunto de la obligatoria necesidad de indexar los sueldos y salarios del trabajador venezolano, se le escapó de las manos hace rato a los sindicatos amigos de la dictadura. A la oposición desconectada de la realidad nacional, que sigue instrucciones del régimen para evitar embochinchar a la gente. Y, finalmente, a todos aquellos espabilaos con los bolsillos bien llenos, que dicen estar cuidando la “buena” salud de la economía venezolana.

Porque allá, en Venezuela, si se sacan correctamente las cuentas y se mira con total objetividad la tragedia que viven las grandes mayorías de venezolanos, el país hace muchísimo tiempo est{a moribundo; mientras que solo un pequeño grupo de enchufados y de sus compinches gozan de buena salud. ¡Y ESO NO PUEDE SER!

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