CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Yo creo

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

YO CREO que Hugo Chávez fue un salto al vacío. Un tremendo error como propuesta para resolver las fatalidades que arrastramos del bipartidismo en la Venezuela de la última mitad del siglo XX, que, a su escala, también dedico décadas completas en saquear al país.

YO CREO que el punto de quiebre, el corte histórico que partió en dos toletes la realidad política de estos últimos 25 años, la frontera de lo que pudo haber sido Venezuela, ocurrió en diciembre de 1993.

El triunfo en las urnas electorales de Andrés Velásquez sobre el chiripero de Rafael Caldera pudo haber significado un transcendental cambio, pacífico y ordenado de verdad-verdad, sobre la agotada institucionalidad de aquella Venezuela. Aquello pudo haber significado una transición más fácil y muchísimo menos traumática, hacia la adultez de un sistema político demasiado manoseado por demasiados sinvergüenzas en aquel momento.

No hay duda: había una fuerte capacidad de respuesta auténticamente democrática dentro de aquella maltrecha democracia venezolana de ese entonces. De haberse respetado aquellos resultados electorales, la gente habría sentido un auténtico fresquito de alivio en lo político.

Sin embargo, Andrés acepto que Caldera se robara el triunfo del pueblo venezolano en esas elecciones, y no dijo ni pío. El chantaje y la corrupción más odiosa de una porción del estamento militar venezolano, puso a Rafael Caldera en Miraflores. Así, en cinco años interminables de mal gobierno, el país se complicó y terminó de deteriorarse. El sistema político nacional, que ya venía herido, estuvo listo para recibir a un mequetrefe como Hugo Chávez.

YO CREO que la opción de la Democracia Radical, hoy en día y después de este cataclismo, continúa vigente. Una democracia con un fuerte impulso institucional sobre los poderes del estado verdaderamente independientes es la clave para la recuperación del país

YO CREO que debemos exigir al mundo libre el acompañamiento tutorial de países verdaderamente democráticos como árbitros y garantes de la paz doméstica, y para la reinstitucionalización del estado venezolano. Invocar un sistema de protección democrática que asegure la no intervención de las potencias extracontinentales y del mundo sucio que hoy en día dan apoyo a la siniestra dictadura en Venezuela. Es decir: unas manos fuera de Venezuela. ¡Eso, eso para empezar!

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