Opinión

Mi mensaje de Navidad

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

Bendigo fervientemente con fe infinita este mes de diciembre para gloria de Dios y paz.

Una armónica composición, con las bellas letras de los villancicos, aguinaldos, parrandas y gaitas, sería hermoso, pero ahora le toca el turno al realismo.

Pedir con profunda fe y anhelo por este milagro de Navidad.

Que la mentira se cambie por la verdad para que haya justicia, la Reina de las virtudes republicanas esclavizada.

Que la guerra de todos contra todos se cambie por la paz entre todos, esa que tanto se desea por estos tiempos.

Que el odio y el egoísmo se cambien por el amor y la bondad que Jesucristo nos mostró desde el nacimiento que celebramos.

Que los vicios se cambien por la virtud, esa que hace posible la felicidad, también anhelada en estos días.

Que la competencia se cambie por la cooperación, esa que todo lo construye desde la unión que tanto nos pidió El Libertador.

Que la corrupción con todos sus tipos y modus operandi se cambie por honestidad pura y simple, esa que exhibe el verdadero sentido de servicio.

Que el pueblo de marginales se cambie por la sociedad de ciudadanos, condición necesaria para hacer grande a una nación.

Que la oscuridad de la ignorancia se cambie por la luz del conocimiento, instrumento sine qua non para la realización personal.

Que las endemias inducidas y continuadas se cambien por la salud como atributo del más alto de los bienes jurídicos que un Estado debe tutelar con la efectividad del invicto.

Que la suciedad y el desorden, con sus miles de manifestaciones repugnantes, se cambien por la pulcritud y brillo del aseo y el orden, esos que hacen el verdadero confort.

Que lo que comemos por alienados que nos enferma, se cambie por alimentos que nos curen.

Que los gobernantes se cambien por personas decentes y que enarbolen el Patriotismo con sus ejecutorias.

Que los extravíos de la intolerancia e impaciencia se cambien por la mayor de las virtudes, la paciencia y tolerancia, esa es la prístina condición del crecimiento espiritual.

Que todo el que no hace su trabajo y se dedica a prácticas concupiscentes, se cambie por un trabajador convencido de su misión ética y su deber legal y moral.

Que la arrogancia generada por el efímero poder se cambie por la gratitud y con ella permitamos que el gran Libertador baje tranquilo al sepulcro.

Que nunca más las armas de la República, entregadas a las FF.AA. por el honor de sus ciudadanos y para la seguridad y defensa nacional, sean mancilladas para proteger y sostener el crimen de los tiranos.

He allí mis más sentidos deseos de plenitud y bienestar para todos los venezolanos.

Que la belleza que le falta a este mensaje la encuentre en cada momento pletórico de la energía suprema y maravillosa de la sublime y mágica Navidad.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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